ASUNTO: Remedios la Bella, este mensaje va como chalupa cargada de explosivos (brulote)…
FECHA: sábado 3 de junio de 2006 14.51
…directo a tu línea de flotación tan sólo para que reconozcas mi friso electrónico (la cabecera que te aparecerá en la bandeja de entrada) y no elimines los envíos sucesivos, creyendo que te vienen de los Estados Unidos y son spam.
Y para no perder el hilo de lo que te dije anoche, que reproduzco en el siguiente dialoguito, que se puede tocar de tan fiel:
—Se me partía el alma (tú, viendo cómo Gabriel* me advertía y aceleraba para terminar**).
—Pero ¿tú tienes alma?
Es que no creo que haya una infinita variedad y al tipo de belleza que representas —tal vez te injurio con el verbo— no me parece que le convenga mucho el alma.
Te devuelvo el filo, lobita feroz (el de espada, por el que fue pasada la ciudad de Nob a un dedo en alto de Saúl y en represalia por haber dado asilo a David).
_____
* Gabriel Mazer, Rabito Tontodulzón, el rabino de la Comunidad Judía Progresista Bet Shalom de Barcelona cuando tenían la sinagoga en la sede del Centro de Estudio de las Tradiciones Religiosas (CETR). Precedió a Ariel Edery.
** Mi turno oral en la rueda de intervenciones de la festividad de Shavuot con el tema del ‘destino aciago del rey Saúl’.
RE: Remedios la Bella, este mensaje va como chalupa cargada de explosivos (brulote)…
FECHA: domingo, 04 de junio de 2006 9:36:52
Remando en círculos ya está en mi ordenador, esperándome…
En cuanto a este cuerpo que usted (el tuteo vendrá de forma desordenada, su inigualable manera de expresarse me lleva a diferenciarlo del resto de los mortales) adivina (y me informa) sin alma; y me llena y me avergüenza el motivo… espero que posea al menos un resto de sensibilidad como para apreciar estos escritos que me envía.
M.
ASUNTO: Remando en círculos. El piélago (7)
FECHA: domingo 4 12.43
Las remesas 8, 9 y 10 que irán a continuación son los tres misiles filoguiados contraestrella. Espero que rayen tu cielo con el dedo de Dios que es de hielo.
ASUNTO: recibe de Remedios
FECHA: martes, 06 de junio de 2006 20:27:59
Sigo el orden, encuentro tu pedido de informar sobre si los escritos han sido devorados por un Alien, obedezco: los voy abriendo sin respiro, maravillada de verdad (ya enfatizaré este placer, esta lectura). Y sin alienígenas a la vista. Estoy por entrar en lossonetosdePetrarquita…
M.
ASUNTO: Nos quedamos sin poder ir a la montaña rusa
FECHA: viernes 16 8.28
Anoche te vi opiándote como la Bella Durmiente en su urna de cristal…
Primero fue Jaime con el cronicón de su vida errante; posteriormente, la explicación para selenitas de los «cuarenta años de dictadura» (tango) y lo que no va a pasar después del domingo, que los castellanohablantes terminaremos llevando una estrella de David debajo de la lengua o pegada al paladar.
La tertulia empieza con los peores augurios*: encuentro de hombres solos que aciertan por casualidad en el blanco de que, en realidad, es más elevado demostrar que saber, y uno que habla una lengua que dos tienen que traducir.
Para colmo, al volver a casa encendí el televisor y vi en el programa de Eva Hache, de la Cuatro, a David Summers, el cantante de Hombres G, que contaba que cuando llegaba a su casa se olvidaba de que era famoso, era artista, y volvía a ser una persona. Los Hombres G eran los que cantaban —un decir— aquello de
Sufre, mamón,
devuélveme a mi chica;
te retorcerás
entre polvos pica-pica.
Sin comentarios… «de alguna manera», como se estila decir hoy. O que los haga una persona. Pues por eso mismo.
_____
* Un mísero empeño de tertulia con los asistentes de Bet Shalom en la cafetería de la Librería Laie de la calle Pau Claris. No había nada que nos uniese. Ni los monoteísmos, posterior uno al otro.
RE: Nos quedamos sin poder ir a la montaña rusa
FECHA: viernes, 16 de junio de 2006 11:26:05
y Enrique [se llama Ernesto] contó no sé qué cosa de las autonomías mirándome (siempre) a los ojos, como si yo necesitara esa información más que ninguno, y yo no pude irme aunque sea a pasear mi vista por las etiquetas de las botellas de los vinos que estaban al fondo y que ya había escogido para salvarme la tarde después de que Jaime supusiera que teníamos muchas ganas de escuchar su arribo a Europa.
La pregunta es sobre las condiciones de mejora de una tertulia indefinible. ¿O será esta sólo una desventura de comienzo?
En fin, cosas que pasan…
M.
RE: Te mando la crónica…
FECHA: domingo, 18 de junio de 2006 17:27:43
gracias, Grizzly, ya la iré leyendo…
sí me llegó la imagen del perrito, a modo de firma, quizás.
te llamo en la semana para encontrarnos (espero tenerla bien de tiempo, nunca sé con anticipación cómo viene).
M.
ASUNTO: Reina de las amazonas, Pentesilea,
«símbolo de la eterna Geometría»…
FECHA: viernes 23 12.10
Aquiles la mató en el sitio de Troya y la lloró luego.
«¡Yo también quiero ser una princesa!» Tu auténtica demanda de justicia mitológica debe de haber hecho algún progreso desde la noche de Laie, porque una persona no habría pedido eso y, desde luego, por boca de su cotidianidad bienaventurada se burlaría.
Cuando me fui a acostar, me vino a la mente e, involuntaria, floreció en mis labios la sonrisa de quien, teniendo vendados los ojos, aun así se enternece.
Vas a hacer que me disuelva.
RE: Reina de las amazonas, Pentesilea, «símbolo de la eterna Geometría»…
FECHA: viernes, 23 de junio de 2006 15:08:28
¿Es que querer ser una princesa no forma parte de la realidad?
Tal vez alguien me ha estado mintiendo sobre las posibilidades en la tierra. Qué remedio, ya es demasiado tarde para ordenar algunas cosas…
(No tomes esto como una victoria después de tu arenga, mi persona se debilita cuando su realidad no le alcanza —o le sobra— y por momentos flaquea, pero no es más que eso.)
M.
ASUNTO: charanga de rezos y terapia floral en el monasterio de Huerta
o un enemigo que ha dejado de serlo
FECHA: domingo 25 15.46
Me he enterado de que tienes sobre la mesa un ofrecimiento para ir a Santa María de Huerta este fin de semana próximo. ¡Qué fantástico que pudieres hacer acopio del poco dinero que ganas, la poca fuerza que el amor te deja y la decisión que hace del impulso ciego vencedor real del «mundo como representación»!, ¡ahí va eso, don Arturo! Ojalá que sea porque sí. Ojalá que te decidas. Ojalá que sea La Hoja.
Conocerías a otros que encienden hogueras en la noche, que, también como tú, recorren un túnel con todo lo necesario para desesperarse. ¿Qué buscar? ¿Cómo buscar, si no?
¿Y si buscar no fuere?
Charlaríamos la pila de horas. El pueblo, por puro cansancio de la España inmemorial y profunda del sesteadero, no vale gran cosa, pero tiene su carretera general lo suficientemente solitaria como para hacer que te pongas a dar respuestas sin preguntas. La estación de ferrocarril es del Far West; te paras en el andén y muy a gusto oteas a ver si se ve venir el tren que trae a Frank Miller en Solo ante el peligro (A la hora señalada en la Argentina). Hay claustros más grandes que una derrota (un rumbo marino), que una deriva de pasos. Hay un bosquecillo de eucaliptos con su mesa y bancos de piedra en concordancia; no hay nada como esperar a que atardezca en esos bancos, con la pala de mango largo del panadero se retiran del fondo, donde aún arden, las palabras que se mofan de las soluciones. Hay piedras enormes que parecen enharinadas, tumbadas detrás de la iglesia, cerca del ábside, ruinas falsas, panes fríos en el horno, deliciosamente falsas a lo Claudio de Lorena. Hay «senderos que se bifurcan» como los soñó tu autor preferido, el libro que mira, el viviente hipotérmico, tu inspiración, tu penate, por los que podríamos andar, despertando el interés de los insectos.
Prometo que no tendrás que hacerme callar. Ya se encargarán de ello los pajaritos.
GRUMPY GRIZZLY.
RE: charanga de rezos y terapia floral en el monasterio de Huerta
o un enemigo que ha dejado de serlo
FECHA: domingo, 25 de junio de 2006 15:32:26
Sí, acabo de hablar con Estela (¿o Stela?) para ir a Huerta el fin de semana que viene.
Pero debo dejar por escrito una aclaración capital: decidí ir para cortar con mi distracción (que quiere decir mi esterilidad literaria), para concentrarme en la escritura y la lectura. Tendremos que reducir esa pila de horas que mencionas dedicadas a la charla; apenas si puedo balbucear alguna palabra en voz alta cuando no soy persona.
¿Entonces puedo confiar en los pajaritos?
M.
RE: charanga de rezos y terapia floral en el monasterio de Huerta
o un enemigo que ha dejado de serlo
FECHA: domingo 25 22.52
¿«Aclaración capital» o prohibición sumaria?
Mi gozo en un pozo.
—Au secours!—gemiquea la cría de cocodrilo.
Menos mal que siempre guardo de reserva unas pocas lágrimas de macho adulto para verter.
DE: Petrarquita
ASUNTO: Princesas
FECHA: martes, 27 de junio de 2006 10:33:20
Hola, dinamo:
Como el buen camello que sabe vender su mercancía, me susurras al oído el veneno de la novedad, de la musa escritora, de la belleza exótica y la desgracia en vida.
Al calor de los rescoldos de la conversación, no he podido ni he querido evitar que salieran unos versos, más de introspección personal que de canto a la musa, si bien, no lo puedo negar, son un comienzo, aunque tan distinto del cancionero de rosa fría*. Es evidente que no estoy anímicamente como entonces, las heridas siguen sangrando y, como te dije, no es fácil volver de ninguna mujer, y menos de las dos que han marcado mi vida. Supongo que dentro de mí un traumatólogo espiritual podría ponerse las botas con tanta magulladura y desgarro. No obstante, la pluma sigue manando, que no es otro mi destino. No sé si la cifra de cinco poemas para iniciar un cancionero es caprichosa, aleatoria, o salió de algún manual que te guardas en la manga, pero sí puedo afirmar que aquí llega el primero.
Princesses, what princesses?
El cofre del deseo está agotado,
no quedan más que sueños en el fondo
que escarban por salir, mas no respondo
y lamo las heridas del pasado.
Los años cual monedas he arrojado
al pozo del olvido más redondo
mas sube a mis entrañas el hediondo
perfume de un cadáver desdichado.
Me río del dolor, carne sin hueso,
en que tan fácil es hincar los dientes
y beber de la sangre del absceso.
No faltan a mi puerta pretendientes
ni faltan las sirenas cuyos besos
me vuelven a tentar por imprudente.
_____
* Hacia febrero o marzo de 2005, ella terminó con él y le prohibió que la llamara por teléfono. Lo descuajó de su vida.
Para compensar la pérdida, y por las soledades aliadas de seguir juntos componiendo (una sincronía que habíamos descubierto en Estambul), intenté reencarnarla con otra musa.
Empezó a escribirle sin haberla visto, lo llevé una tarde en moto a la calle Badajoz de Poblenou, subimos al 4.º 3.ª con la urgencia del ansia ilesa en la distancia con que subimos a la habitación de las chicas para entregarle a Maléfica sus tercetos, y se la presenté.
Intercambiamos pasiones limítrofes, direcciones opuestas: Remedios la Bella (como el personaje de Cien años de soledad), después Maleva, MGK, Libia en nombre de la Reina, Canaán, Duckie, etc., y finalmente Reina de Lejanías, conforme a los miasmas de Keats (Juanito, el de la tos), fue para él la musa «de préstamo» que fue para mí rosa fría.
PARA: Remedios la Bella
RE: charanga de rezos y terapia floral en el monasterio de Huerta
o un enemigo que ha dejado de serlo
FECHA: martes 27 10.59
Ser previsor, lo primero:
no basta la mano
para el sol castellano.
Lleva sombrero.
RE: charanga de rezos y terapia floral en el monasterio de Huerta
o un enemigo que ha dejado de serlo
FECHA: miércoles, 28 de junio de 2006 9:36:25
ocho y media a la altura del Hard Rock de plaza Cataluña? Tienen idea de cuánto dinero sale el traslado?
cambio y fuera.
M.
RE: charanga de rezos y terapia floral en el monasterio de Huerta
o un enemigo que ha dejado de serlo
FECHA: jueves 29 6.38
En estar contento hago mal por una decisión que tomaste y que te cansa, poniendo placer y deber en la balanza. ¿Hago mal?
No será Dios quien me castigue.
Pero si la perspectiva de las cosas te cambia con el viaje, si revuelves con un palo el fondo quieto de tu melancolía como lama de una ciénaga, recordaremos que fue por tu coraje y me harás feliz si me echas a mí toda la culpa.
RE: charanga de rezos y terapia floral en el monasterio de Huerta
o un enemigo que ha dejado de serlo
FECHA: jueves, 29 de junio de 2006 16:55:36
no podré hacerle feliz echándole toda la culpa. No sabré arrojarla fuera de mí salvo si las circunstancias sobrepasan mi voluntad, a veces monstruosa, a veces tímida.
Y anoto al margen que oigo blasfemias sobre los pobres mortales que perseguimos la felicidad. No quisiera ser yo la que lo inicie en el mundo terrenal de una mayoría embobada (léase alienada) y proclive a los jarabes y las anestesias del mundo ordinario. Puestos en esta ocurrencia, sería yo la gran culpable, y en mi caso, sí será Dios quien me castigue.
¿Coincidirá conmigo en que los creyentes tenemos que rendir unas cuentas siempre impostergables y que los actos indignos son para nosotros una cuestión pública?
Tengo a buen cuidar mis relaciones con el innombrable. Usted sabrá entender.
M.
ASUNTO: Sweet Surrender
FECHA: lunes 3 de julio 1.06
Cansado, roto, partido en dos, desenfundo con las dos manos y te apunto al entrecejo y al corazón.
Así dentro de unas horas, cuando lo abras, lo tendrás calentito.
Hasta pronto, princesita.
RE: Sweet Surrender
FECHA: lunes, 03 de julio de 2006 11:20:36
«…más de introspección personal que de canto a la musa…» Opino la misma definición para el soneto y después cambio los términos: invierto los escritos y la obra es la prosa y el soneto el epílogo de un imprudente hurgando excusas para penas (las que hicieron los últimos versos van queriendo abandonar aquel propósito).
Mientras tanto yo veo a los dos cocodrilos en la otra orilla y duermo largas siestas con la tranquilidad de quien se resiste a creer que la imagen del acecho tiene más realidad que un decorado de cartón.
M.
ASUNTO: HANDLE WITH CARE (Manipúlese con extrema precaución)
FECHA: lunes 3 18.57
¡Ja, ja!, la «imagen del acecho», ¡ja, ja! ¿Pero tú te acuerdas del ciclo de las películas de Tarzán cuando Tarzán lo hacía Johnny Weissmuller, que había un cocodrilo que desde su silla de obispo se deslizaba en el agua cada vez que Johnny Weissmuller se zambullía? La toma duraba dos segundos. No te fíes del decorado: la misma fuerza que le cuesta a un cocodrilo dormir con un ojo abierto le cosquillea para abrir la boca. Así como «de todo laberinto se sale por arriba», como decía Marechal, de un decorado algo puede salir si está bien pintado y te puede pegar un julepe.
Tú podrás dormir «largas siestas», tortuguita, que te he visto cómo, pero la nocturna tempestad del demonio de tu belleza, ésa sí que no duerme.
¡Ja, ja!
ASUNTO: El filo de la navaja tiene los labios de su desgana
FECHA: martes, 04 de julio de 2006 10:08:18
Hola, dinamo:
Tras leer la sentencia con firma de la empecatada niñita de tus ojos, sólo he podido exclamar: ¡La inteligencia al servicio de la estupidez y la armadura de la frase displicente al servicio del encastillamiento chabacano! ¡Qué se le va a hacer! Tu prima donna ha resultado ser más prima que donna, es una lástima. La estolidez de su respuesta es un reflejo de su combativa indiferencia y de su negativa a dejar siquiera un resquicio para soñar. Ya comentábamos por teléfono, casi devanando las consecuencias de tu hilo discursivo, que esto no iba por buen camino. Apenas ha nacido el diamante de las entrañas de la tierra y ya lo pisa hasta hacerlo añicos. No la aburras más con nuestro soñar en vida y vivir en la literatura. La pizpireta busca novio y quiere casarse; el rabino le dará calabazas cosher y ella rumiará su desdicha hasta que, a la vuelta de la esquina, la pille el macarra que siempre dices que espera a estas princesas «de burguesía catalana» que Barcelona parece tan proclive a macerar. Le había escrito otro soneto, pero ¿para qué malgastarlo en tanta displicencia y egoísmo vano? Está tan envarada por su vida que ni siquiera puede inclinarse un poco para saludar a un poeta que aún cree en la Furia de la poesía y en su capacidad para abrir nuevos caminos donde nada existe. ¡Ojalá se cure algún día de su tortícolis espiritual!
PETRARQUITA.
ASUNTO: Trilita para el DINAMitero
FECHA: miércoles, 05 de julio de 2006 7:29:35
Hola, dinamo:
Te envío el poemita para que sigas con tus conjuros en el castillo, como la madrastra de Blancanieves. Es una manzana reineta, pero no sé si la doncella querrá hincarle el diente.
Poema para llevar en la liga
Como el hierro forjado y retorcido
al que dobla el dolor del conquistado,
el viento bate un hueco en el costado:
la caja de caudales de Cupido.
De Epicúreo el juego consentido
nace del cuerpo, ese dudoso vado
por que cruza el placer, dócil ganado
que devora el caimán de los sentidos.
Se nutre la desdicha de tus venas,
hija de Venus que el placer olvidas
a la sombra encumbrada de tus penas.
Oh tú que escribes con tus siete vidas,
tú que limas ajena mis cadenas,
¿cierras la puerta a que el dolor convida?
P. D. Caimanes, cocodrilos…, ¿coincidencia?
PETRARQUITA.
ASUNTO: HANDLE WITH CARE (Manipúlese con extrema precaución)
FECHA: miércoles 5 11.56
Va la nitroglicerina en frasquito, con una condición: que le contestes a su dirección de email, que le escribas a él directamente. No me utilicéis a mí de intermediario. No soy el maestro titiritero, no me gusta mover los hilos… demasiado.
Y ahora, cruzo los dedos.
ASUNTO: glup!
FECHA: miércoles 5 12.06
Corto contigo y ni que el muy bestia hubiere hecho acto de contrición. Mira lo que te dedica. ¡Y fíjate en la hora! ¡Tan temprano y ya maquinando!
RE: glup!
FECHA: miércoles, 05 de julio de 2006 15:23:54
No tengo el mail del Petrarquita. Te envío a vos mi respuesta para que se la reenvíes.
M.
ASUNTO: para Petrarquita
FECHA: miércoles, 05 de julio de 2006 15:27:33
Esta empecatada niñita se inclina (sólo un poco, claro, la arrogancia de vivir su propia vida no le permite mayores atenciones) para saludar a un poeta que, furioso él, claudica sobre su creencia —la Furia de la poesía—, basándose en la imagen de dos cocodrilos al acecho montados sobre un decorado de cartón.
¿Qué es lo que te habrá llevado a leer en eso una «armadura de la frase displicente al servicio del encastillamiento chabacano»? ¿Cuál sería la reacción adecuada (esperable, bonita, complaciente) de la musa ante la poesía que la llama? ¿Una declaración de vergüenza, de inmerecimiento? ¿Divulgar la fragilidad y la sonrisa que le dibujan los versos? Pero no, esbozo otras causas de tu furia, las arrimo a la incomodidad de sentirse cocodrilo o motivo de escritura, que es lo mismo que decir musa pero muso, como si estar del otro lado no estuviera en tus planes. Demasiado tarde…
No seré yo la culpable de tu felicidad ante la inconformidad con un mundo real sobrevalorado. No tengo ningún temor ante el mediocre deseo de querer tener novio y casarme. Mi deseo de escritura no es tan endeble como para que quede domesticado por la anestesia de una compañía, que lejos de ahuyentar la soledad, a veces la solventa. ¿O acaso el miedo al abandono no es sufrir por adelantado y para siempre la soledad? Y al margen anoto y sigo entre preguntas: ¿no es mi interlocutor un hombre casado o juntado?, ¿es menos poeta y más persona desde entonces?
En cuanto a tu profecía macarra no puedo más mencionarte lo que callaré por respeto a la sensibilidad de tu alma de poeta. Ya he sido víctima y verdugo de una historia que yo misma me urdí desafiando los límites de lo soportable. No estaba jugando a sufrir para escribir en aquel entonces —la evidencia es que ni una sola línea ha quedado de esa historia— pero me resguardo en la fe a la experiencia, en que tu profecía es mi pasado.
Quizá se hayan equivocado de musa, parece que ésta es muy inquieta y me imagino que no querrán retratos monstruosos de Dora Maar habiendo tanta belleza quieta y apática dando vuelta. ¿Pero un error quién no lo tiene? Todavía estás a tiempo, me dicen que tu uso estaba constreñido al préstamo. Ya ves, hasta tienes suerte, no hay inversión que te someta al arrepentimiento.
Comenzaba a acariciar el murmullo de tu poesía. Pero para qué te voy a hablar de esto si suscribirás tu opinión a las del Eclesiastés: «Vanidad de vanidades, todo es vanidad».
El otro cocodrilo se rió, desafió su naturaleza lacrimógena y coincidió con mis intenciones. Pero no voy a sobrestimar los propósitos de los escritores, en absoluto son más verdaderos que las lecturas de sus lectores. (¡Pero qué pena tu falta de risa!)
MGK.
ASUNTO: Revelación
FECHA: sábado 8 15.20
Sigue habiendo un camino de Damasco único, pero no una localización geográfica única del camino de Damasco. De pronto puede acomodarse a los dictados del espacio de una sinagoga improvisada en una biblioteca.
Sé lo que te estorba para escribir, y tú también lo sabes. La necesidad del conocimiento verdadero dejémosla a los chismosos. ¿A nosotros qué tiene que decirnos la revelación, el camino de Damasco?
Anoche se me reveló; como otros animales, que dejan de existir el día que mueren, tu muerte comienza por existir en la ansiedad con que le preguntabas a Jai anoche.
Anoche…, ¡ah, anoche!
También había reproche.
Te costará admitir que alguien ponga en voz alta tus pensamientos*. Ver que alguien, fuera de ti, está pensando lo mismo que tú piensas y dejando de lado los escrúpulos de no reconocerlo.
_____
* El rabino, de quien era novia, había hecho una escapada a Viena con otra mujer. Varios lo sabían.
RE: Revelación
FECHA: sábado, 08 de julio de 2006 19:46:45
Preciso de tu revelación más que el anuncio.
¿Qué es lo que le preguntaba anoche a Jai?
No juegues con los caprichos de mi memoria. Si no dejé piedritas en el camino a Damasco no tengo manera de volver sobre mis pasos. Ten compasión de este Funes rebelde, despistado; en fin, tan poco Funes y tan funesta.
M.
ASUNTO: parece que no quisiéramos
FECHA: martes, 11 de julio de 2006 15:46:49
…divergir con el Petrarquita. Me contesta antes de leer mi contraofensiva y eso me emblandece y su tercera entrega poética dulcifica mi voluntad de acometida. Quizá después de leerla tengamos que volver por sinuosos derroteros. Por el momento la mar está más calma.
Sigo esperando clarificación del último mensaje, ya es suficiente el vilo, la revelación se puede dar por anunciada.
M.
ASUNTO: Dos cuchilladas mejor que una
FECHA: jueves, 13 de julio de 2006 11:27:02
Hola, Di:
Acabo de enviarle otro poema. No sé si se trata de amor de lonh, o de amor a sentirme poseído por la poesía, pero, en cuanto me acerco al estanque de aguas silenciosas que rodea Peñíscola y desemboca en la playa, se apodera de mí la quimera de la mujer que no conozco y empiezo a escribir. Tal y como le he escrito, no sé a dónde me dirijo, pero desconocer el destino no significa no saber el rumbo.
PETRARQUITA.
P. D. ¿Te mandará los poemas que le he escrito o se los guardará para ella? Interesante cuestión. Ya me contarás.
ASUNTO: ¿Qué es «el vilo»?
FECHA: viernes 14 8.40
Las revelaciones no se comparten. Si te lo digo, lo sabrás por mí, pero tú seguirás ignorándolo. Reproduces el esquema de dependencia, esta vez de alguien que hace de oráculo. ¿Qué hace un oráculo?, ¿o qué hacía? Limita lo que sabes, porque frena su despliegue. Te basta sondar al oráculo para que el conocimiento que podría haber desplegado su fuerza explosiva, que podría haberse hecho revelación, dependa de otro para darte «pruebas suficientes» de lo que ya sabías. Una forma de ignorar lo que ya sabes es que te lo diga otro. Hacer saltar por los aires el esquema de la dependencia se logra, según indicaciones incompletas, conteniéndose de preguntar a otro lo que te pasa, exponiéndose a la fuerza explosiva de lo que sabes por ti, comprendes por ti misma, te confiesas que es así y, en consecuencia, lo que ya sabías actúa como aceite de ricino liberador.
Si te lo digo, lo sabrás por mí, pero no será liberador. Te vendrá de fuera.
ASUNTO: no nos quedan langostinos
FECHA: domingo, 16 de julio de 2006 15:49:55
y yo mando este primer plato porque los dos comensales me lo piden a gritos.
Uno quiere que le reenvíe el poema al otro, porque si no ¡qué gracia!, la belleza (o en este caso la obra) sin testigos no tiene razón de ser. Ya lo han divulgado de ese modo algunos náufragos solitarios, que llegando a islas-paraíso se han visto en el pecado de ignorar a mujeres bellas por ausencia de terceros que confirmen la conquista.
En cambio el otro necesita saber qué clase de conspiraciones fraguan los personajes que ha creado y que ya se le revelan (¿será ésa la revelación?) como dos frankensteins indecisos entre la hostilidad, la adulación y el cuidado.
M. o LA MUSA INQUIETA.
FW: Furia
FECHA: domingo, 16 de julio de 2006 15:51:13
¡Que aproveche!
M.
From: Petrarquita De los poetas muertos
Subject: Furia
Date: Thu, 13 Jul 2006 11:21:46
Salve, Maleva:
De nuevo he sido arrastrado al estanque de tus versos susurrados para oír palabras que no pronuncias y sueños que no revelas. Cuando se abre paso al río de la inspiración, ya no es uno dueño de lo que hace, sólo instrumento. El amor de lonh se está colando como invitado en esta quimera, y no sé bien a dónde me dirijo, pero en poesía, no saber el destino no quiere decir no tener rumbo. Has vuelto a poseerme.
Los sauces acarician tu rostro,
cambiante río a que estremece
la idea de tu belleza que pasa,
oculta en el lecho herboso
de los besos que se pierden,
hundidos en tus orillas
donde los labios presienten
la anguila de la desgracia
y el mar en que se vierte el cuerpo
verdoso y frío del tiempo.
Yo, el que no te ha visto,
el que no ha tocado el espejo azul
de tu piel de plata
ni la loriga de la pasión que guardas
y entregas a la corriente,
me miro en tu risa sin canto,
en el estanque en que hunden los sauces
las uñas de sus hojas
para apresarte.
PETRARQUITA.
ASUNTO: La revelación no está relacionada con la posición (segundo plato).
Depende de la condición.
FECHA: lunes 17 8.39
La revelación no tiene que ver con nosotros pero te dejo que lo creas si eso te tranquiliza.
RE: fresquito
FECHA: lunes, 17 de julio de 2006 10:50:06
Dinamo,
Veo que las aguas están revueltas, pero no estoy en esto por ganancia de pescadores. No sé qué se le ha pasado a la musa por el espejo mágico de su entendimiento, pero si cree que somos unos canallas aprovechados, ¡quién no lo es? No se trata de eso; ahora soy instrumento de la Señora y yo, que ni veo ni frecuento a la musa, pero sí que sueño en trance con ella, he vuelto a entrar en la otra dimensión, siempre más grande que yo (mísero de mí, ay infelice). ¿Por qué dice que yo quiero que te envíe los poemas si sólo dije que me preguntaba lo que haría, si los compartiría contigo o si se los llevaría a la cueva de los naufragios para que le hablaran de sus viajes las olas peregrinas?
Ya le he enviado el quinto…
PETRARQUITA.
ASUNTO: Corto beneficio lavarse las manos por oficio
FECHA: lunes 17 20.58
Así que «personajes que he creado»… Si la hipótesis tuviere más fundamento o fuere menos injusta, y no soy reacio para tomar la injusticia, quede claro, sobre todo cuando es una injusticia «pata negra» en que te has gastado un dinero, estarías esperando que te pasara el bocadillo para decir porque no tendrías palabra, serías como el muñeco articulado de Michelin o de las lapiceras Waterman. ¿Verdad que no lo eres, aunque, con eso de querer economizar palabras, alguien te pueda tratar como si no la tuvieres?
¿Por qué «personaje»? A menudo te colocas fuera para suprimirte enteramente mediante el socorrido recurso del análisis socarrón en lugar de intervenir en el proceso con todas las potencialidades del dejarse llevar.
Te lavas las manos.
ASUNTO: Casi cuaderna vía
FECHA: martes 18 7.42
Hay un preso que no sabe que lo es,
aunque los barrotes los ve.
(Y ciego no es que esté.)
RE: Corto beneficio lavarse las manos por oficio
FECHA: martes, 18 de julio de 2006 11:35:52
¿Por qué digo lo que digo? ¿Por qué no me dejo llevar? ¿Por qué analizo y me quedo afuera? ¿Por qué soy injusta o tengo pocos fundamentos? ¿Por qué «personaje»?
Recorro la naranja con la punta del dedo, después recuerdo —a veces yo también recuerdo— que la palabra es el nombre de una fruta. Pero acabo de olvidar —siempre olvido— cómo es el nombre de esa fruta por adentro. Si fuera escritora le daría a esa naranja una elegía (acaso la única que para no llorar escribiría). Pero no he nacido para eso, la gente que me quiere intenta disimular mi torpeza literaria y yo ya nada hago para demostrar lo contrario y en cambio les sigo la corriente.
¿Me lavo las manos?
Entonces ahora quiero mi beneficio, aunque sea corto. Qué me importan hoy los tamaños.
A quién puede interesarle mi economía de lenguaje cuando tengo que escribir páginas y páginas y seguramente no van a alcanzar y para mí todo va a estar sobrando. Ya ves, no soy buena economista. Cada vez me quedan menos profesiones.
M.
RE: Casi cuaderna vía
FECHA: martes, 18 de julio de 2006 21:42:10
No conozco ningún preso que divulgue su política del tiempo.
Es verdad que no conozco ningún preso sin más. Pero especialmente, al que no conozco es a aquel que divulga su política del tiempo.
M.
ASUNTO: Tu quoque, Brutus?
FECHA: viernes, 21 de julio de 2006 9:59:12
Hola, tronco:
Veo que con los calores veraniegos se ablandan las calotas y se reblandece el tronco cerebral. ¿No habíamos quedado en que lo de leer en la tertulia se había acabado? ¿Por qué no les dijiste eso al dúo del Piola*? ¿No saben que el bar está cerrado y que ya no se sirven copas**? Creí que eso había quedado clarito, pero si no los pones al día…
Veo que se os hace la boca agua con la idea de cebaros con rosa fría. No participaré en ese acuchillamiento, aunque nada pueda hacer para impedíroslo si ese es vuestro propósito, pero me parece que no es elegante cuando todos luchamos en buena lid y se vivieron momentos tan maravillosos. No me parece poético y eso es definitivo para mí. Es sevicia y ese es un plato que se me indigesta, prefiero morder la carne viva y no ensañarme con el cadáver, pues en eso es lo que ella quiso convertirse.
Respecto a Maleva, te diré que eres demasiado caballo trotón y quieres allanar al momento el camino con los cascos. Ella, como mujer que es, tiene muchos rostros y a ti te muestra el que más combativo le parece para enfrentarse o fintar tus embestidas. Te diré que tiene un flanco de ternura belicosa que es un pozo de agua fresca en la canícula de Samaria, y que para beber hay que doblar el espinazo para bajar el balde hasta el fondo del pozo y que el agua te embriaga con su sabor terroso. Además, en la materia invisible se esconde la tenia de su aparente indiferencia y su humor caníbal y primaveral.
Ya hablaremos…
PETRARQUITA.
_____
* Una cervecería en la calle Enric Granados de Barcelona, cerca de donde viví hasta el miércoles 28 de enero de 2009, cuando me instalé en Galicia. El «dúo» es la pareja del killer (Gloomy Sunday) y la Hamadríade, y una sola vez nos vimos en ese bar.
** El Pato Loco, que en verano cerraba un mes entero. El sarcasmo se extiende al cambio de escenario y ocaso de la tertulia.
ASUNTO: Dice que tienes «un flanco de ternura belicosa
que es un pozo de agua fresca
en la canícula de Samaria»
FECHA: viernes 21 19.38
Te estuvimos esperando dos días. Cualquiera que lea esto pensará «la esperaron dos días seguidos…», pero no. El martes en la espera del Piola, con el killer y la Hamadríade, que se quedaron hasta las diez mordiéndose los codos por el ansia de conocerte después que te describí de huesos grandes, «negrita» (nada irremediable si dejas de tomar sol con esa manía de salir a correr en pantaloncitos por las peladas calles en blanco y negro de Poblenou), con un tipo atlético que no hace el alimento que no ingieres sino el ejercicio físico con que te matas de la pastora Marcela de la primera parte del Quijote, «fuego soy apartado y espada puesta lejos». Todo lo contrario de la palidez de rosa fría, más cortesana que caucásica, que tiene una piel de fárfara (aunque ella el aspecto de no romper un huevo) y a quien se le pueden contar las venitas de la esclerótica.
Ayer te volvimos a esperar. Fue en Laie. ¿Recuerdas que era el segundo encuentro de la tertulia organizada por Ernest Pérez, el que no acaba de hablarte pero nunca se resuelve a dejar de mirarte? Yo creo que lo tienes engualichado. Estaba además Neme (¿será por Nemesia?, porque Némesis… ¡Ay, Nemesia! ¡Ay, Nemesia! ¡Dame leche de magnesia!), hermosa muchacha, cualquier lobo habría llevado un cuaderno para dibujar los besos que le hubiera dado…, pero los besos no cabrían en el cuaderno. Completaban la escuadrilla el hombre aquel bajito que vino la primera vez y el inevitable Jaime.
No se habló del šabbat en Israel, aunque sí de lo que parece tener al mundo entero al día: Israel terrorismo de Estado, Israel derecho a la legítima defensa.
Afloró la paranoia de la persecución. No abrí la boca. Neme, viéndome callado, concentró en mí la insubstancialidad del protocolo:
—Qué, Grizzly…
Yo estuve a punto de soltarle «si me pateas por debajo de la mesa vas a ver cómo hablo», pero me mordí la lengua, que, como la tengo cristalizada de veneno, casi se me rompe.
Neme había venido observando que había alguien —yo no podía advertirlo porque lo tenía a mis espaldas— colgado literalmente de lo que hablábamos. El sujeto, con la calvicie gay-catalana, se nos acercó y declaró que sí, que había estado escuchando cuanto decíamos y que había vivido en Israel tres años, en un barrio de Tel-Aviv que Jaime y el Ernest conocían bien, al parecer. En seguida lo sondaron, hablándole los dos en hebreo y el «curioso impertinente» demostró que era verdad lo que hablaba y oía por oír. Lo cual no quiere decir nada tampoco, les dije cuando se marchó. Un espía sabe idiomas. Un paralítico no sube a una montaña. Eichmann sabía hebreo.
Jaime va a pasar por scanner un artículo que salió en El País, con el que estaba muy entusiasmado porque coincidía con lo que piensa él, y lo va a repartir entre todos cuando vuelvan en septiembre. Puedo imaginarme lo que vas a hacer con él y más de uno guardaría el suyo con tanta fidelidad como pudiere para que le hicieras lo mismo.
ASUNTO: aúno a mis destinatarios e invento las razones
FECHA: lunes, 24 de julio de 2006 16:23:29
Lo que sigue fue escrito para el Petrarquita, pero como vos también estás allí, te ofrezco este espionaje poco aventurero.
Es que tengo la atropellada tendencia de recargar sobre mi persona todos los apelativos femeninos que los cocodrilos pronuncian o escriben por ahí. Ya iré corrigiendo el error ególatra que me persigue. En lo sucesivo intentaré limitarme a la función de musa, intentaré abandonar mi espíritu colonialista, aquel que promulga sin derecho ni culpa: «Todas las palabras son mías». ¡Qué tarea difícil me reclamas! Ser musa y sólo musa. (¿Ahora dirás que hay otro error? ¿Que insisto en la misreading de los posmodernistas?)
No sé qué te han dicho de mí. Tal vez me hicieron otra vez de huesos grandes, responsable de mi color de piel y los caprichos de la forma de mi cuerpo. O quizá te advirtieron «ella es mediterránea», como queriendo decir vaya a saber una qué cosa. Lo importante es saber que todas son calumnias, que ya no tengo edad para andar pavoneándome en un poema y que si lo hago es por debilidad del alma y porque es una forma más —aunque privilegiada— de esperar la muerte con júbilo de principiante. Aparte está la ceguera que sólo yo estimo por motivos inconfesables y que trasciende hasta la fecha de mi nacimiento. Desde el año 1955 que las personas y las cosas son sombras, y como dijo otro con el que compartí este destino, «desapareció mi imagen del espejo».
Si a pesar de todo esto te sigo siendo útil, puedes tomarme y después otra vez dejarme (dejarme-caer, que es el único estado de inicio que se conoce, no sé de orígenes plenos). Voy comprendiendo que la labor de una musa es inestable y parecida a la del asalariado de todos los tiempos.
M.
ASUNTO: Tierra o cuando es un deber patriótico morir por esa perra
FECHA: martes 25 19.56
«Todo ha sido inútil porque no era verdad el punto de partida [dónde y cómo se fundó el Estado de Israel, y para qué]. Hagas lo que hagas, siempre tendrás a la mitad de tu gente en contra. Es como un castigo. Nadie está obligado a hacerlo bien entonces.»*
(Lo he utilizado para los fines de esta exposición.)
No puedes discernir. Te ciega la pasión que hace añicos la loza, te ciegan las entrañas, lo que eres en lo profundo y no se lo puedes prestar a otro. Eres como un hincha de fútbol con los colores de su equipo: su defensa no es lo bastante comprendida, por eso mata.
Yo no defiendo nada con fanatismo, que es la cadena litúrgica que une lo que soy con lo que quieren que sea. El fanatismo se enciende con la actualidad. Cuando me asalta la tentación de mugir con los demás, cuando noto que se apodera de mí eso que reclaman los demás que haga por ellos, abro la mano y lo dejo irse. Si no se va, cierro entonces la mano y la llevo a mi corazón y allí, junto a mi pecho, lo cobijo.
(Para que se lo muestres, si te parece, al rabino y a Jai.)
_____
* Alberto Méndez, Los girasoles ciegos, pág. 95.
RE: Tierra o cuando es un deber patriótico morir por esa perra
FECHA: miércoles, 26 de julio de 2006 8:37:01
¿Mostrárselo al rabino y a Jai? ¿Para qué? ¿Para decirles que yo formo parte de la mitad de la gente que está en su contra?
Me duele su opinión (me refiero al rabino), porque en su fanatismo oigo un odio que intenta disimular y no puede. Porque a veces creo ver a un radical con hábito de reformista (nunca sé si el hábito hacía o no hacía al monje, creo que el refrán se deja usar en su doble y opuesto sentido). Si no fuera por la guerra supongo que todos serían tan progresistas como siempre. Pero las coyunturas actualizan a los seres, o algo así.
No quiero que sean ellos los que me recuerden lo peor de mi religión*. Pensé que en esta comunidad estaba a salvo de la mitad que se considera pueblo elegido. Pero me parece que en eso no hay mitades, hasta el menos quiere ser más.
Ésta es la impresión que tengo hoy. Pero como yo no soy fanática de mis propias opiniones, tal vez mañana te cuente que he llegado a otro puerto.
Me conformo con tenerte de oídos para mis confesiones y con saber el esfuerzo que hacés para hablar de miserias humanas cuando lo importante es la belleza y el admirable respeto de unos animales africanos en las aduanas de su continente.
M.
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* Su madre es judía.
ASUNTO: A Adonay le conviene
FECHA: miércoles 26 17.29
No son primos. Tampoco «hermanos mayores», como pasó a describirlos Stella Maris el fin de semana en Huerta cuando fue el rabino (y a José Luis Navarro, tu judío, le pareció bien). Judíos, cristianos y musulmanes son hermanastros terrenales que subsistirán por la pregunta que debió ser histórica y se las arregló con ser teológica, es decir, quedó sin respuesta, por el error fáctico de un solo dios. El lunes, en el Buenas Migas de la plaça Bonsuccés, te decía lo que había deslindado Nietzsche a propósito de ese error: «¡La divinidad consiste precisamente en que haya muchos dioses, pero no Dios!» («XI. De las antiguas y las nuevas tablas», en Así hablaba Zaratustra). Y la belleza lo había comprendido en seguida…, aunque con el débil metabolismo espiritual que tiene hoy día…
Ismael y su madre son repudiados después de haber sido usados, y Yahveh se muestra muy habilidoso en salvarlos de una muerte segura (Génesis 16, 7). El tangible lavado de conciencia de salvarlos in extremis, de poner remedio a una mala acción, no consigue, sin embargo, borrar del todo el manejo pérfido del «derecho de primogenitura» que no me dio tiempo a desarrollar la noche del Shavuot con respecto a Saúl, y ahí está la clave. (Una, después te expondré la otra.) Ismael tenía tanto derecho como Isaac al amor de su padre. Saúl, por su parte, no hizo otra cosa que ejercer sus poderes de rey; la desobediencia parece un fiasco menor para destronarle. Bajo la apariencia del «derecho de primogenitura» emerge la figura de la predilección que subyace a todas las malquerencias de Yahveh antes de maldecir a una persona u ordenar la liquidación de un pueblo que no lo conoce o, conociéndolo, no le hace caso. Hay, pues, un «derecho de primogenitura» interpuesto a favor de Isaac antes de que el episodio cobre su forma canónica con Jacob y Esaú.
Toma a los ismaelitas y agarenos, descendientes del hijo y la madre, y luego toma a los edomitas o idumeos, descendientes del hermano pelirrojo de Jacob, ese como-árabe demasiado ingenuo, demasiado humano, demasiado hambriento, del Antiguo Testamento, y verás que el grado de flexibilidad que la política quiere establecer en la zona no toma en consideración esta clave. Si los hermanos han nacido peleándose («Pero los hijos se entrechocaban en su seno [en el de Rebeca, mujer de Isaac]», Génesis 25, 22), la reconciliación es imposible o, cuando menos, absurda. La reconciliación copiará con gran precisión los próximos enfrentamientos que es difícil saber cuándo se producirán, pero es fácil pronosticarlos si no objetamos el vaticinio terrible del propio Yahveh: «Dos pueblos hay en tu vientre, dos naciones que, al salir de tus entrañas, se dividirán. La una oprimirá a la otra…» (ibid., ibid., 23). Será una reconciliación engañosa y desconfiada por los rescoldos de la rencilla que arde por debajo. El fuego no se extinguirá hasta que uno de los dos desaparezca. La concepción geoestratégica de PONERLOS JUNTOS fue absurda. Como ser comunista en Estados Unidos o propugnar que el Ejército en la Argentina sea disuelto por institución abyecta, o esperar que un español pronuncie bien el inglés, o que un bebé catalán tenga pelo, o exportar paraguas a Escocia. Qué, ¿les pareció lenguaje menos evolucionado el de la Biblia por ser lenguaje simbólico?
Si echas una mirada antipática a los «asuntos internos» de las dos comunidades, reclamarás arriesgadamente la otra clave que estuvimos comentando anteayer. El fanatismo se enciende con la actualidad… y se va a dormir cuando los dos monoteísmos se van a acostar. La excusa confesa es la legítima defensa; la excusa inconfesable es el irredentismo del Gran Israel del rey David que se extendía de Ezión geber, en el golfo de Ácaba (Mar Rojo), al actual emplazamiento de Beirut por lo menos (incluyendo el oeste de Siria, claro). «Utopía a la que hay que renunciar», dijo el rabino en su última prédica antes del receso veraniego. El hipocausto griego, la calefacción que está tostando la ambición subterránea, es un capricho interpretativo, te dirán, pero ventajoso para desviar la atención de la venta de armas a los beligerantes, los sueños expansionistas de los «halcones» israelíes, y para justificar los viajes de «socorro» de Condoleezza Rice.
Guerra de seglares en la superficie; rivalidad teológico-finalista en el meollo.
En las pruebas sagradas de lo que no está probado se encuentra la clave. «Mi dios es mejor que el tuyo. Por tanto, mi dios es el verdadero.»
Como si la verdad tuviere alguna importancia…
¡Y es el mismo dios, usando tal vez un pseudónimo artístico para sus giras!
Dos monoteísmos que «se suben de categoría». Gente que se está matando, quizás a sabiendas, por dos que tienen más de monos que de theos.
ASUNTO: aviso de impertinencia
FECHA: jueves, 27 de julio de 2006 14:59:50
No querré escuchar en los pasillos la deshonra de mi nombre seguido de epítetos altruistas, pero tampoco alimentaré la injusticia de que sea mi persona la única destinataria de tu barroquismo necesario, de tu análisis bestial y tus bestias desatadas, animales que andan como buscando liberarse del lenguaje pero sin resignar, en el trámite, el idioma.
Entonces te daré algunos lectores, o a algunos lectores les daré el privilegio de escuchar el aullido de tus bestias.
Seré impertinente, pero nunca traidora. El aviso y el dicho me eximen de culpa.
M.
ASUNTO: la vendedora de playa
FECHA: domingo, 30 de julio de 2006 18:44:55
El viernes en la Barceloneta te encontré otro lector. Sentados en la orilla del mar, con los dedos enredados de no poder jugar con la arena porque de ella ha quedado apenas una reminiscencia de la idea, me atreví a nombrar la guerra que no vivo. Entonces le conté que yo conocía a un señor (aunque le aclaré que antes de señor es oso y escritor) y que dentro de horas iba a recibir el misil de su fauna. Así lo hice. Me gusta prestarte, son tan pocas las ocasiones y los oídos atentos…
M.
ASUNTO: atrición, una clase de congoja
FECHA: domingo 30 21.27
En todo lo demás mi teología es apática.
Temo tan sólo blasfemar contra la gramática.
ASUNTO: sin sales perfumadas
FECHA: sábado, 05 de agosto de 2006 9:27:33
Todavía me invaden las cavilaciones, pero tengo que ser justa conmigo, hace apenas unas horas las he identificado con una variante que antes ignoraba: la gravedad. Uso la primera persona como índice del reconocimiento de ese estado de conquista victoriosa que son los pensamientos estériles, las aporías sin valor filosófico, sobre mi literatura báquica (en cualquiera o todos los sentidos que fecunda el mito del dios). Pero fue tuyo el relato de esa ocupación, o mejor, de la descripción de lo que ha quedado una vez que las tierras ya han sido ocupadas. Es tarea de estos días la de encontrar un artilugio que distraiga el hábito. (Por lo menos puedo decir que la realidad me ayuda imposibilitando una melancolía glamorosa; no tengo, para regocijar a mi cuerpo, una bañadera blanca con patitas a la vista, grifería de un ocre brillante a la antigua y azulejos ajedrezados que seguramente usaría para ordenar mis cavilaciones como jugando a la rayuela.)
Ya sé que la palabra clave aquí no es cavilación ni melancolía. Adhiero a tu opinión, antes de escucharte ya era también mía. Pero ante la oscuridad de mi habitación, las manos cruzadas sobre la nuca, el calor que le sumo al calor cerrando la ventana para que no me distraigan los sonidos de la calle, me rindo ante el cansancio —o una forma de cobardía— y me duermo no sin la esperanza de que la noche repare los castigos que me impongo en la vigilia.
En lo que va de la mañana no he sentido manifestaciones o resultados de un milagro. Todo sigue igual, todo indica que debo iniciar yo el imposible pero necesario viaje al grado cero de mi escritura (de la escritura que escribe mi historia, distinta de mi condición de amanuense).
M.
ASUNTO: En tu viaje al grado cero no irás sola.
Te acompañaremos las nulidades.
FECHA: sábado 5 17.26
La cantante Tamara acaba de parir… ¡con veintidós años! Yo que tú me aplico a recuperar el tiempo perdido. Mañana* te habrá sacado nueve «bombos» de ventaja.
Malena cavilosa, no te quejes
Cuando mi plúmbea compañía dejes;
Antes, pues que en el Piola do me oíste
Con mi desdicha costee tu ventura,
Aun en tu casuca, no estés triste.**
«En lo que va de la mañana» no has sentido el terremoto del milagro que pretendes. «Todo sigue igual.»
América no se liberó en un día, ni en una noche de «manos cruzadas sobre la nuca», ni en una generación. Francisco de Miranda, el gran prócer venezolano, empezó a conspirar contra España en 1783 más o menos, cuando fue condenado a destierro en Orán; la batalla de Ayacucho, la última cronológica de la guerra de la independencia en América del Sur, tuvo lugar en 1824, y cuando nuestro Martí continental cayó en Dos Ríos todavía los estaba combatiendo. Y era en 1895.
No «te impongas castigos en la vigilia». No la derroches así. Invierte una parte contraproducente, gástate unos cuartos en evocarnos, que valemos nuestro peso, el Petrarquita en oro y yo en plomo.
_____
* Cumple los años el 6 de agosto.
** «Canción de Grisóstomo» (final), en Miguel de Cervantes Saavedra, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, primera parte, cap. XIV (retocado para mis fines; ha de haber nación y métrica que no me lo perdonen).
RE: En tu viaje al grado cero no irás sola. Te acompañaremos las nulidades.
FECHA: domingo, 06 de agosto de 2006 7:02:52
Ayer comencé la ruptura. Supongo que si en estos días no cambia alguna cosa, que lo dudo, no más Gabriel.
y así comencé mi cumpleaños.
M.
ASUNTO: celebración con tarea pendiente
FECHA: domingo 6 9.04
Murió Unamuno
y tu viejo no está para deseártelo,
mas yo me bebo el mar por recordártelo.
Transmutados treinta y uno.
ASUNTO: cosas que pasan
FECHA: domingo 6 12.48
Aunque hizo por merecer su papel,
alguien me hará responsable
por haberte echado un cable
que al fin usaste para ahorcar a Gabriel.
RE: cosas que pasan
FECHA: domingo, 06 de agosto de 2006 13:30:35
Sí, haces parte material en el asunto. Lo demás se lo buscó él.
Es difícil remontar el derrumbe de ayer. Creo que él todavía no se cree de verdad que estamos al filo de la ruptura. Está muy desconcertado, tiene furia. Yo, en cambio, estoy triste, decepcionada, pero tranquila. Llevo la calma de la frase popular: si tiene que ser, será. Ya ves, abrí la mano, él sabe que puede volver, pero sobre todo sabe que hay condiciones para volver.
M.
ASUNTO: «…hay condiciones para volver»
FECHA: domingo 6 19.47
Dijo MacArthur «Volveré»,
con furia parecida en los talones…;
y hubo que calcinar parte del Japón
sin perdón.
¿Ésas son las condiciones?
ASUNTO: Antes de tirar la piedra, grabarla.
FECHA: domingo 6 20.12
Hay un darwinismo en el amor
y eso lo sabe el que sucumbe.
Primer aplastado, un picaflor,
al producirse el derrumbe.
(Va como regalo de cumpleaños. Disculpa si no te compré
algo más valioso.)
RE: Antes de tirar la piedra, grabarla.
FECHA: domingo, 06 de agosto de 2006 20:28:01
Gracias por el regalo Señor
en medio de este darwinismo
cómo no va a tener valor
la suerte de tener al lado un oso.
Quiero dormir, despertar dentro de dos años, en la casa del lago. Recién vengo de ver la peli.
Atardece, es domingo, y si mal no recuerdo, será el primero y el último cumpleaños más triste de mi vida.
M.
ASUNTO: Igual que a la fragata (ave palmípeda)
FECHA: lunes 7 19.07
Igual que sostiene el viento
a la fragata, el gran nómada del mar,
dos años en alto sin aterrizar,
ayer te tuve todo el día en el pensamiento.
ASUNTO: lo que me dan tus vientos
FECHA: lunes, 07 de agosto de 2006 19:40:56
¿Y a qué se debió mi acecho? ¿Qué he hecho? ¿Los gritos de mi congoja, entrenados por mi bici, atravesaron toda Diputació hasta los umbrales de tu casa y más allá también?
Cómo quisiera, amigo oso, ser hoy una mujer escrita. No tener cuerpo que duela y andar yendo y viniendo a los caprichos de un escritor inspirado que escriba en una lengua pura e incorruptible para que no lo tienten las malas intenciones. Hoy quiero ser sólo un nombre en una carta, un cuento, un poema. Y que la voz me la dicten otros. ¿Podré, sin literatura, curarme de esta afasia?
Y en eso llegan tus versos como adivinándome siempre.
M.
ASUNTO: cada vez más de la familia
FECHA: martes 8 12.00
Sentirás un alivio tan hermoso
cuando el trombo de congoja se disuelva,
y con decirme a mí Hermano Oso
ya estaremos en El Libro de la Selva.
ASUNTO: «obra abierta», el texto de cada día
FECHA: martes, 08 de agosto de 2006 20:23:39
Después de las discusiones y en esta actualidad, aquella frase de Alberto Méndez no me pertenece. Sé que las apariencias, al menos hasta hace poco, resonaban un poco a aquel juego de apología a la diferencia en pro de la armonía. Y el lugar femenino allí siempre tan visceral, y la racionalidad masculina… Tópicos que también se corresponden en la realidad. Pero las apariencias, mi amigo oso, la necesidad de dejar entero al otro a cambio de echarse encima todos los errores para que ese otro permanezca enterito y a salvo y pueda seguir amándolo. No hay límite ante el impulso de forzar las idealizaciones con tal de mantener indemne el amor. Y así podría referirme a otras complejidades que están delante y detrás del portarretrato familiar. Pero me entrego al tiempo, él hará lo suyo con estos pareceres y seres.
Vayamos poniendo el tiempo a tiempo, por las dudas. Mi ordenador dice en este instante las 20:12.
M.
ASUNTO: El horizonte muchas veces se abre
por un fuera de campo (un costado).
FECHA: miércoles 9 19.13
¿Cómo que «el texto de cada día»? ¡Caray! ¿Pero tú sabes contar, chiquiya? (pronúnciese como Carmen Sevilla lo hace). ¡Si no hay día que no te mande dos!… Te estoy escribiendo más que a la mujer de Petrarquita en el 2003. ¡Si sólo el domingo, el día de tu cumpleaños, te mandé cuatro!…
Todo sea por tu creación, para que no se pare, para obligarte a escribir, que me siento tu simbionte, para que no se te oxiden el teclado ni las uñas.
Zonifiquemos. Estaba pensando… ¿Te pasó por la sabiolita hacerte modelo? Te lo digo porque tuve una compañera en los cursos de doctorado allá por el noventa y cinco* que posaba para academias de dibujo y pintura y se sacaba sus buenos morlacos. Piensa que Suzanne Valadon, la madre de Utrillo, el último pintor maldito de Montmartre, empezó así, siendo modelo profesional. Tengo una lista de catorce agencias de modelos y casting de Barcelona intramuros con direcciones y teléfonos. Te la puedo pasar si quieres. Yo una vez fui a una por ahí por la avenida del Hospital Militar, a tentar fortuna. A lo mejor la pegas, te toman y te vemos en un spot de televisión o haciéndole sombra a Paz Vega y esto que te estoy escribiendo ahora es una buena nueva de apóstol. En cualquier caso, te podrían sacar del bache económico mejor que si vendieras esos forros de peletería de raposo ferrero que heredaste de tu madre.
Hasta ahora te ha traído trastornos; pon desde ahora tu belleza a currar para ti.
_____
* Huckleberry Paz.
RE: La prueba de la alergia…
FECHA: jueves, 10 de agosto de 2006 10:27:07
He recibido todos los mails, no hay ningún problema en el canal más allá de los desarreglos horarios. Te pido que me tengas un poco de paciencia porque desde hace tres días tengo el ordenador y demás objetos que tenía encima del escritorio en el suelo (desde el que te escribo corcovada y lejos de París). Se venció la mesa, cayó todo. Espero poder resolverlo hoy mismo, compré la cola para madera.
Te debo a ti lo poco que escribo. No resuelvas que no es importante porque no sigo el ritmo de tus entregas.
Déjame ver si esta tarde puedo sentarme en una silla y tener la ventana a la altura de mis ojos. Ahora mismo en mi perspectiva entran sólo macetas.
M.
ASUNTO: serás tú el que decida regresar (forzando profecías)
FECHA: viernes, 11 de agosto de 2006 15:20:19
Aunque he abandonado la posición de corcovada (sin París), y escribo desde la limitada comodidad que da mi silla (que no trono), he dejado mi deber de ¡infórmate! para después. Esto quiere decir que desconozco el estado de los aeropuertos en Londres y si has podido trasladarte sin más inconvenientes que un retraso. No encontrar respuesta a este mensaje por unos días será también mi alegría.
M.
ASUNTO: huyo a tu Escocia y a la vuelta me pierdo en el camino
FECHA: sábado, 12 de agosto de 2006 13:53:00
Si supiera que hoy podés leer este mensaje, no te escribiría. No habrá contento en él y no me permitiría desviar tu fiesta hacia el desierto que es hoy mi alma. Quiero imaginarte en el desfile y contagiarme del ánima escocesa, de tradición, de cosas que son porque sí. Quiero dejar estos suburbios, para siempre.
Debería pensar que estoy dejando una relación que ya tenía los momentos de bienestar contados y por lo tanto es inmenso el favor que me hago dándole el final. Pero esas cosas vienen más tarde, cuando ya no quedan ni miserias del amor que fue. Ahora tengo sólo puentes que me pasean entre la tristeza y la náusea.
Hemos sido benevolentes en nuestras opiniones sobre el hombre de púlpito*. «Pero él no te ha engañado», me dijiste, y a mí me gustó escucharlo porque yo nunca estuve tan segura de eso y etc. Eran las tres de la madrugada, el hombre, como todas las noches hasta esa misma hora, miraba la guerra por Internet. Mientras tanto yo suelo dormir o intentar dormir, algo que no me resulta sencillo teniendo en cuenta que tengo treinta y un años y un cuerpo inquieto —y creo que no hace falta aclarar cuán enérgico— y demasiado poco buscado (cambiar sistemáticamente los placeres del cuerpo por la guerra en Oriente Medio me duele, para comenzar; y me parece como mínimo, muy raro). Estoy entrando en el terreno de la intimidad, mi oso, algo que no he hecho nunca en nuestras charlas, y no por pudor sino porque vos conocías al hombre más allá de mí y consideré que no estaba bien. Pero llegados a este punto todo está relacionado y mi respeto por el susodicho ya no pasa de un saludo.
En éstas andaba —en estas cavilaciones sobre mi pulsión contenida— cuando me levanto para ir al baño, una entre tantas, a orinar. A pesar del efímero tiempo de la orina, la mente no parece hecha para esperar sin hacer nada y tiende a buscar las etiquetas de los frascos a la vista, las manchitas de humedad en el espejo, abrir los cajones que estén al alcance… En uno de ellos encontré un paquete de compresas. Me levanto de la taza, respiro hondo y voy hasta donde el hombre belicoso se nutre y comparte su madrugada con una pantalla. Le digo que por favor venga un momento. Se levanta intrigado, pregunta qué pasa. No contesto, en seguida llegamos al baño. Abro el cajón y le pregunto con las compresas en la mano «¿de quién es esto?». Entonces pregunta él como actuando a un desorientado: «¿No es tuyo? ¿Esto estaba acá? ¿Desde cuándo? Le voy a preguntar a Fátima» (la chica que va los martes a limpiar). Luego yo me voy a la cama a esperar la primera claridad del día para irme. Él también, después de apagar el ordenador, se acuesta simulando primero leer y después, como quien no quiere darle importancia a la cosa, apaga la luz y estira los brazos e intenta enroscarlos alrededor de mi cuerpo para quedarse dormido con su muñequita de porcelana. Me desenrosco con violencia y me quedo haciendo equilibrio en el extremo de la cama con la mitad del cuerpo en el vacío. Creo que logré dormir una o dos horas. Ya era muy de día cuando comencé a poner dentro de la mochila todo lo que encontraba mío por ahí. Me quedan muchas cosas, libros sobre todo.
Ahora son las 15:27 de la tarde y todavía no he recibido ningún llamado que quiera apaciguar o aclarar un supuesto malentendido.
Estoy destrozada por no haber querido ver que, incluso antes de toda sospecha, soy demasiado mujer, demasiado persona para un ser maltratado por el exceso de narcisismo, lleno de rencor y siempre dispuesto a la venganza.
Incapaz de desear un cuerpo de mujer.
M.
_____
* El rabino Mazer.
ASUNTO: malentendidos
FECHA: lunes, 14 de agosto de 2006 9:05:05
Hola, Oso:
Acabás de leer el mensaje anterior, la furia arrebatada por todos mis sentidos. Las cosas ya han cambiado. Hubo estratagemas para dividirnos, es verdad, pero se rumorea que el obrador fue Dios; y si hay algo que da fe de su existencia, es su hostilidad imprecisa hacia todo el género humano.
Te dejo este capítulo para el Piola.
M (o la judía secularizada).
ASUNTO: la crónica que he vivido
FECHA: sábado, 19 de agosto de 2006 11:14:22
Termino de leer tu crónica. (¿La habré comenzado por sentimiento de culpa como tú dices?, ¿porque necesitaba unos datos, como yo digo?) Indudablemente, y como pocos escritores, sabes hacer pasar a tu lector por una experiencia que no es escrita. Me has hecho reír. He querido estar contigo hace un año en Escocia y hacer de cuenta que no veo tu llanto el último día.
He subrayado algunas oraciones para cuidar de no plagiarlas.
M.
ASUNTO: mi estado ausente
FECHA: miércoles, 23 de agosto de 2006 7:48:36
Fue una travesía la transición hasta el sueño, pero creo que unos minutos después de las doce logré dormirme. A las seis y media ya estaba despierta y repleta de odio. No es bueno, todos lo saben; pero es normal, casi todos, en situaciones semejantes, lo padecen. Hago flashbacks y trago veneno. Me siento una idiota sin fiesta de cumpleaños (qué horror, quise hacer una metáfora y descubro que es literal). De todos modos el proceso es un camino ya surcado, me queda un rato más de natación en el fango hasta llegar a la indiferencia.
M.
ASUNTO: «y el infeliz afecto» (verso 50 de «Bruto el menor», en Cantos de Leopardi)
FECHA: miércoles 23 14.06
Perdona que te lo diga pero a ti te hace mal la felicidad. Cada vez escribes mejor.
ASUNTO: a mitad de camino, recuerdo
FECHA: jueves, 24 de agosto de 2006 6:08:41
Voy por la mitad de tu relato sobre el día de presentación de la tesis y recuerdo que tengo a mano un articulito que escribí para una revista de cine de la facultad y que finalmente no me publicaron. No recuerdo exactamente por qué, pero adivino lo mismo que otras veces, un estilo demasiado libre, o mucha ficción para ser teórico, o sandeces semejantes.
Te lo mando sin caer antes en la tentación de las correcciones. El texto pertenece a ese momento (creo que 1999); si lo corrijo ahora terminaría siendo algo muy distinto.
M.
ASUNTO: Me despierto y ya me ocupas la cabeza
FECHA: jueves 24 9.01
Menos mal que soy tu amigo
porque, desde que el día empieza,
el lugar ideal para estar contigo
es de todos conocido: la cabeza.
ASUNTO: Si esta ceguera fuera tiresiana…
FECHA: lunes, 28 de agosto de 2006 9:40:12
Petrarquita me acaba de enviar otro soneto. Pero no es cualquiera, es el último. O así entiendo yo todo el mensaje. Supongo que es la «solución» más sana, si es que había que solucionar algo.
Debe haber algo en mí que yo no veo, y que hasta Petrarquita, que no me conoce, adivina. Lástima no tener a cambio la sabiduría de Tiresias, ni la «liberación» de la ceguera borgeana.
Y ahora me dirás que te tengo a ti…
Pero quién puede negarme que incluso tú, marea de pulsiones que no economiza en riesgos, con doscientos cincuenta años menos te hubieras aferrado a la incordia ligera de mi nariz ovejuna para seguir de largo.
M.
ASUNTO: los dos cuentos por archivo adjunto
FECHA: viernes 1 de septiembre 9.02
Son parte de un volumen ya terminado de once, mi número de la (mala) suerte.
El semibiográfico sobre el redactor que ponía de su cosecha —la razón por la que fui sancionado en Difusora Internacional, que te conté en el «malecón de los versos»— voy a ver si te lo puedo dar fotocopiado.
D-Day, el día del desembarco en Normandía*. ¿Cómo te preparas?
_____
* La visita que le iba a hacer acompañado de Petrarquita.
ASUNTO: vigilante de la noche
FECHA: viernes, 01 de septiembre de 2006 9:43:28
Anoche tuve pesadillas hasta las cuatro y media. Luego no tuve más porque no pude volver a dormirme.
Recién llego del consulado y encuentro tus mensajes con los extractos de la novela y otros textos que serán mi salvavidas del fin de semana. Es una pena no tenerlo en papel (no tengo impresora) porque leer de la pantalla hace que me canse antes de tiempo.
Ahora me voy a correr quince kilómetros, a ver si gasto suficientes energías como para dormir una buena siesta y levantarme con cara de lechuguita.
Así me preparo, no se puede decir que no entreno.
M.
ASUNTO: la tarde en que no estuve
FECHA: martes, 05 de septiembre de 2006 6:36:07
El catalanoparlante ejerce su lenguaje, mueve su lengua y yo me como los bostezos. Señala, toma, muestra, exhibe libros que ha cargado en tres maletas. Dice que existen diferencias de papel, de tapas, colores… y que éstos a su vez corresponden a diferentes tipos de precios. Nos cuenta, por ejemplo, que un libro de tapa dura es más caro que uno de tapa blanda. Gira en su mano una fibra para pizarra que todavía no ha utilizado, saborea en el aire los meneos de la lengua deshaciéndose en la boca antes de salir y ser lenguaje (eso que tanto anhela el catalán). Me interesan los libros que ha traído como ejemplos (de objetos): Irlanda, de Espido Freire; L’esport matins de Catalunya Ràdio, de Jordi Basté; La balsa de piedra, de José Saramago; Annual 99’ Non Fiction, y uno de ortotipografía. Los pocos de siempre toman apuntes, la normalidad que sobra sólo escucha y se pregunta qué clase de anotaciones hacen los que anotan. Entonces entro yo, que no tomo apuntes pero escribo, presteza harto parecida a la de tomar apuntes en lo que a simple vista se refiere. Los participantes del curso errarían de buena gana si imaginaran de mí a una alumna tirando más a imbécil que a aplicada. No debes hallar extraña la inclinación del grupo a observarme, estoy sentada justo al lado del catalanoparlante al que todos están obligados a mirar (menos yo, que como lo tengo demasiado al lado, puedo garabatear en la hoja o escribirte). Ahora está hablando de fotolitos y nos muestra, brazos en alto mediante, la página transparente —¿el molde de un libro?—, curiosidad ante la que me detendría con el fin de comprender de qué se trata esta orfebrería, si no fuera porque tengo que esquivar el mal aliento del catalanoparlante con estrategias de espiración / inspiración, a un ritmo alocado, espasmódico. Percibo que mi compañera de la derecha se incomoda paulatinamente en su asiento: mi nivel de escritura aumenta en lógica proporcional con la inutilidad y/o aburrimiento del tema en cuestión. El momento apoteótico se produce cuando el catalanoparlante deja de hablar, se da vuelta, busca material y respira (retengo el aire, especulo con el tiempo de suspensión del aliento en el ambiente, luego espiro y vuelta a empezar) ya que la velocidad de mi escritura aumenta. Retoma, dice que hay muchos tipos de letra. (¡Ay, Oso, cómo te gustaría esto, tanta sapiencia sobre la tipografía!, sólo faltas tú en esta mesa, el oyente ideal de estas palabras.)
Yo no sé nada de letras, me como los bostezos.
Pasamos a tema de mayor envergadura —menos para ti, Oso, que en cambio hubieras seguido con las letras y avanzado en lo que sigue en calidad de condimento—: los colores. Este cambio no amerita introducciones pero de ahora en adelante todo será cromático. Me detengo y pienso: vine a esta clase equivocada (Dios siempre arrojándome al desierto, ¿es que también le ha prometido a otro Jerusalén?). La clase a la que yo venía se llamaba «Grises». Tonos de grises, degradé de grises. La ciencia del Gris.
Cuando tenía ocho años vivíamos en una casita en la calle Soriano, en un Ituzaingó bastante pobre. En esa época mi papá estudiaba Bellas Artes en la escuela Pueyrredón. Recuerdo una noche, era tarde o una hora que yo desconocía despierta; no podía dormirme, entonces me levanto y voy hasta el living, por donde escucho que anda mi papá. Lo encuentro sentado junto a la mesa de algarrobo, con la lámpara iluminando una hoja enorme y pintando una extensa escala de grises que comenzaba en blanco y acababa en negro. Encontré excesiva la cantidad de grises porque yo no tenía tantas palabras para nombrarlos como cuadraditos había en la hoja. Todos eran gris: gris más claro o menos claro; más oscuro, menos oscuro. Cuánta pobreza verbal. Conmovida por un orgullo que jamás vi repetirse, le pregunté cómo hacía para hacer tantos grises. Él me dijo que aquello no estaba bien hecho, que tenía que corregirlo mucho porque algunos grises casi eran idénticos entre sí, o porque pasaba de uno a otro saltándose un tono. Pero a mí esa respuesta ya no me interesó porque antes estaba que mi papá había inventado muchísimos grises en un papel.
El catalanoparlante sigue hablando de colores. (La chica que está a dos puestos del mío está compitiendo con mi ritmo de escritura; cree, la muy bobalicona, que puede amedrentarme o ganarme.) Sospecho que algunos ya saben que no apunto lo parlado, aunque no podría asegurarlo, mi vista se columpia sólo en este pedazo de papel (la información del estado periférico la obtengo con el rabillo del ojo). Cuando salga de aquí los compañeros por tres horas van a atajarme en la puerta para pedirme estos apuntes, sacar fotocopias; ni adivinar falta.
Me ahogo, oprime el calor en esta habitación sin ventanas y el catalanoparlante dice, sin saber que en su decir hay una amenaza, «pero esto lo explicaré dentro de un rato». ¿Dentro de qué rato? ¿Es que el rato no comenzó hace mucho y ya está por terminar? «¿Y qué consigues? Que el blanco sea blanco y que el negro sea negro.» ¿Y ahora qué hago yo con esta frase? Pensémosla literalmente, evitemos, aunque sea una vez, el vicio de la metáfora.
Creo que es en el Zohar, el libro del esplendor, aquella exégesis considerada la primera obra autorizada en la cábala judía, donde dice: la Torá es fuego negro escrito sobre fuego blanco. Conseguir que el blanco y el negro perduren idénticos a sí mismos no es cuestión desdeñable entonces.
Finalmente el catalanoparlante se ganará de mí un poco de respeto. Lástima que yo ya no me quede otro rato para festejarle la hazaña de mover su lengua y atinar un lenguaje que comunique y dignifique al mismo tiempo.
M.
ASUNTO: ¿Qué decir…
FECHA: martes, 05 de septiembre de 2006 10:41:06
…después de leer su mensaje? El raciocinio patina en el encontronazo de pasiones a la luz de su estrella Polar. ¿Cómo expresar su desamparo? ¿Tal vez con un haiku?
Cambiante soledad,
agua que grita,
silba la luz del viento.
PETRARQUITA.
P. D. Todavía no ha contestado…
PARA: Petrarquita
ASUNTO: Te mando este solimán o sublimado corrosivo…
FECHA: martes 5 20.26
…a ver si encuentras un botellón que lo contenga…, porque es que aquí, compañero, esto nos supera…
Enésima charla con María Magdalena G. K.
(martes 5 de septiembre de 2006)
MM dice:
qué haces? se nos va a consumir la vida así, sabes?
“I sometimes asked myself shall we ever meet again” (Isabella Grant a su hermano, nuestro bisabuelo, en carta de 8-V-1861) dice:
Estaba redactando un mail para mi primo hermano el fueguino, el monje solitario de Río Grande. Estoy pensando en cambiar de letra. ¿Qué te parece?
MM: bueno, sigue, no te molesto; es que te veo ahí y no siempre puedo no caer en la tentación.
Grumpy Grizzly: Tú cae…, cae…
MM: tú la letra, yo el cabello… pero seguimos iguales.
Grumpy Grizzly: Yo te voy a morder.
MM: y quitarme el dolor con dolor.
Grumpy Grizzly: ¿Quieres que te reconstruya lo que lamentaste por teléfono, que se iba a ir por los intersticios de tu memoria?
MM: sí, quiero.
Grumpy Grizzly: Si yo te muerdo…, como yo sé morder, no te va a doler.
MM: te creo.
Grumpy Grizzly: Es que yo no muerdo donde otros muerden.
MM: sorpréndeme.
Grumpy Grizzly: Vas a ir por ahí / marcada de mí.
MM: con orgullo de gata en celo.
Grumpy Grizzly: No me desconcentres como estilas hacer, ¿eh? Mira que tengo que reconstruirlo.
MM: vale, no intervengo, sólo copio.
Grumpy Grizzly: Me dirijo a un tú gramatical. Le cuento a Petrarquita.
MM: vale.
Grumpy Grizzly: Entonces la veo salir… La chusma que estaba en el slamer, la terraza del bar mistongo, interrumpió la charla. Venía hacia mí con el vestido blanco, la cabellera partida al medio por una raya que nunca se hace…
Grumpy Grizzly: Y me acordé de «Negro el cabello, imitador undoso / de las oscuras aguas del Leteo»… «Eso me suena», caviló Petrarquita. «¡Hombre!… Góngora… Don Luis… Del homenaje de la generación del 27 a nuestro jardín de infantes. Fábula de Polifemo y Galatea.» Risita en la línea: Petrarca se ríe como Patán, el perro de Pierre Loboyuna.
Grumpy Grizzly: Llevaba unas sandalias de medio tacón, con el talón desnudo. Se había puesto un poco de sombra en los ojos dibujados (porque no son de esta realidad). Algo de carmín de compromiso en la boquita de piñón. [Continúa la risita, ahogada bajo sacos terreros.]
Grumpy Grizzly: Y yo, obispo, la recibo y con sujeción a la conducta la celebro: «Ven, hija, e inclina la cabeza, yo te bendigo».
Grumpy Grizzly: Teníamos que ir a comprar las botellas de vino al super, para el convite*, y, al pasar por delante de las mesas con los hinchas de fútbol, las miradas se le pegaban en la piel y en el vestido y allí se achicharraban, como en el «insecto killer».
Grumpy Grizzly: Esto último podrías intercalarlo antes de «Venía hacia mí, etc.».
MM: ok
Grumpy Grizzly: ¿Cómo te sentó?
MM: cómo? de maravilla.
MM: pero no sé dónde quieres que intercale lo último, no lo encuentro
MM: antes de lo del obispo?
Grumpy Grizzly: Al principio, después del punto con que acaba «…interrumpió la charla».
MM: ya está
Grumpy Grizzly: Quedó más o menos.
MM: una delicia
MM: por teléfono te dejaste llevar más
Grumpy Grizzly: Te voy a morder.
MM: por qué? porque te digo que por teléfono…?
MM: o no tiene nada que ver?
Grumpy Grizzly: No tiene nada que ver.
MM: ah
Grumpy Grizzly: Esta mañana, al bajarme correo, veo que tengo un mensaje de Petrarquita.
MM: qué decía? (si se puede…)
Grumpy Grizzly: «¿Qué decir después de leer su mensaje? El raciocinio patina en el encontronazo de pasiones a la luz de su Estrella Polar [te va llamando así]. ¿Cómo expresar su desamparo? ¿Tal vez con un haiku?
Grumpy Grizzly: [Transcribo el haiku.] Cambiante soledad, / agua que grita, / silba la luz del viento. [Su firma.] P. D. Todavía no ha contestado… [Es de hoy a las 10:41:06.]» FIN DEL MENSAJE.
MM: mi intención cuando vine al ordenador era contestarle
Grumpy Grizzly: Pero ¿tú te das cuenta de lo que provocas? ¡Y estás obsesionada!, ¡y triste!, ¡y te sientes desgraciada!, ¡y extrañas a un tipo que no te ofrecía ni una milésima parte de todo esto!
Grumpy Grizzly: ¡ERES… MILLONARIA!…
MM: Oso, escucha una cosa, quiero que me prestes atención.
Grumpy Grizzly: Deberías volar como un azor por entre la espesura, de puro júbilo.
Grumpy Grizzly: Deberías salir a la hora del crepúsculo, ávida como un murciélago.
Grumpy Grizzly: Golpear con el abdomen córneo, como el escarabajo en el desierto, llevando el ritmo de las cambiantes dunas.
Grumpy Grizzly: El color rojo que cotillea en la copa de vino: «Voy a bailar en tu boca…, viejo».
MM: va, ya borré todo. Definitivamente hay cosas que no puedes entender de mí, a pesar de la belleza, soy demasiado trivial para ustedes.
MM: tú crees que se puede cambiar una cosa por otra, que yo puedo vivir de bellos poemas que llegan a mi correo?
Grumpy Grizzly: ¡SÍ!
Grumpy Grizzly: Para sacar a la poesía de su postración.
Grumpy Grizzly: Para que no sea sólo palabras.
MM: no me importa que te enfade esto, no puedes entender mi necesidad de cuerpo, de piel, de compañía, de mirada, tú estás pensando en la poesía, pero yo en mi vida!!
Grumpy Grizzly: Falsa contradicción, añoso divorcio.
Grumpy Grizzly: Cuando la lluvia del sentido común se haga menos copiosa, saldré de debajo del alero, iré a buscarte.
MM: lo lamento mucho, no me colma la poesía, ya sabes que tengo todo mezclado, la literatura y la vida. No voy a dejar de sentirme sola ni a un poema por día. Me parezco demasiado a todo el mundo.
MM: Pues ya ves!! Sobre tu cabeza llueve el sentido común.
Grumpy Grizzly: Ya me mojaré. El martes 15 del mes pasado, al apearnos del Aerobús en plaza Universidad, caía un aguacero fenomenal que invitaba… y me mojé.
MM: otra vez al córner.
Grumpy Grizzly: Me mojé muchísimo. Todo lo que no me mojé en Escocia.
Grumpy Grizzly: Sí, pero la cuestión es que nunca supe jugar al fútbol. Ni aprendí, ni me gustaba.
MM: me lo dijiste, no te gusta que la lluvia te moje?
Grumpy Grizzly: De esa manera, no. Para después no poder cambiarme, no.
MM: pero si después podías cambiarte, o no?
Grumpy Grizzly: Posiblemente moriría de una pulmonía. Cuando decida mojarme, seguro moriré.
MM: sí, eres de una debilidad… una lluvia te mataría, tienes razón
Grumpy Grizzly: Flores raras que somos. A las flores raras una lluvia persistente las deshoja, les corta los cabellos. [Ella se ha cortado el pelo recientemente y se ha dejado media melena.]
MM: yo no salgo a pasear ahora mismo porque no llueve. No sé pasear sin lluvia.
Grumpy Grizzly: Voy a salir un momento al super. Creo que esta charla hay que grabarla.
MM: grabarla? copiarla?
Grumpy Grizzly: Sí. Se graba en Word y luego se conserva para mandársela a alguien o imprimirla. Colecciono varias de Petrarquita y mis primos.
Grumpy Grizzly: En papel.
MM: ah, sí?
Grumpy Grizzly: ¿Qué te pasa? ¿Estás burleta?
MM: yo siempre voy copiando lo que me interesa, lo que dices tú, claro. No voy a copiar lo que yo contesto.
MM: no, tonto!
Grumpy Grizzly: Todavía no hemos almorzado [eran cerca de las 18.00]. El «niño de las pinzas» está de una irritabilidad de cable eléctrico; lo tocas y te pega una descarga.
Grumpy Grizzly: ¿Qué te parece esta letra? Se llama Paramount, como los estudios de cine.
MM: me gusta, está bien
Grumpy Grizzly: Todo te gusta. Todo te parece bien.
MM: no
MM: diría casi lo contrario
MM: El inconformista de Bertolucci
Grumpy Grizzly: Dime algo estropajoso como te pedí esta mañana por teléfono para que la charla tenga un final a toda orquesta, cuando te pedí: «Despídeme con un suspiro de tus ollares de yegua del infierno».
MM: jajajaja
MM: si me lo pides no me sale
Grumpy Grizzly: Tú me despediste con un jadeo de alguien que ha estado corriendo en el cemento de la playa Bogatell.
MM: tienes que tentar al diablo de otra manera
MM: con sutileza, así no puedo
MM: no te quedes esperando
Grumpy Grizzly: Cuando vuelva de comer lo intentaré de nuevo.
_____
* En el antiguo domicilio del Mamut Stockdale, cerca de plaza Lesseps, la cena en que la conoció.
ASUNTO: me piden y me dicen que no lo hacen
FECHA: domingo, 17 de septiembre de 2006 21:30:04
Esto es un fragmento que quizás esté en la novela que quizás escriba algún día. No iba a enviártelo hasta que esa «novela quizás» no fuera un borrador y tú mi corrector. Pero me pides y me dices que no lo haces…
M.
Mi piel de jade.
¿Quién fue testigo de lo que hiciste, Remedios?
Han visto a Remedios columpiándose con dos mechas de tu barba. El que la vio midió su cuerpo en pulgadas, eran seis. Y como no escuchó su voz dijo que sólo tú podías oírla musitar naderías cuando combinaba sonidos de palabras para quedarse dormida o rugir imaginando el arma alzada de un filisteo obstinado en existir y desarreglar la historia matándola. Diminutiva y plúmbea, el que la vio disipó las dudas: no hubo viento diestro en alcanzarla. Remedios, la bella, fue amiga de Alicia, a quien encontró envejecida entre unas lianas ajadas de tu pelo más blanco. También se columpiaba como antaño siguiendo el ritmo atolondrado de Remedios, y entre ellas, qué dulce el llanto del desconsuelo de vivir en ti enredadas, prófugas del disgusto de haber nacido. Patitas flacas reptando hasta tus labios, el que la vio dice que vio, y a ambas en postura de alfileres entrándote en la boca. Y otra vez, tú el único eco del coro de jadeos suplicantes, oraciones anteriores al hebreo, de puro grito convulsivo y mordeduras yugulares. Han visto a Remedios repartida entre esos gritos, Alicia quiso pero no pudo ayudarla a callar quitándote la patente de corsario para circular en los mares del incesto. Alicia sabía que no eran mugidos de desdicha, pero estaba tan molesta por no ser ella la posesa… Al final se contagió, ambas murieron extasiadas.
ASUNTO: último momento
FECHA: martes, 19 de septiembre de 2006 20:50:48
me estoy yendo a cenar afuera porque es el cumpleaños de mi prima. Cuando vuelva voy a ver si estás conectado, lo digo por si podés esperarme. Me acaba de llamar Gabriel (arrepentido es poco, nunca pensé que podía llegar a estos niveles), estuvimos casi una hora por tel. No quiere darte a ti las cosas…
M.
ASUNTO: La torre
FECHA: martes, 26 de septiembre de 2006 4:13:28
Mira la hora. Esos números no son ni error ni mentira.
Mi tía ronca* o imita a una bestia: «Pienso en un tigre. La penumbra exalta». Y yo no duermo, borroneo algún poema que no escribo y voy a ver lo que hicieron otros con su desvelo.
¿Qué haré con este absurdo
—¡turbado corazón!—, esta caricatura,
la edad decrépita que me han atado
como al rabo de un perro?
Nunca tuve
yo más apasionado y más fantástico
poder de imaginar, ni un ojo ni un oído
que más tuviera anhelo de imposible
—No, ni en la niñez cuando con caña y mosca,
o sólo una lombriz, subía a lomos de Ben Bulben
con todo el día de estío por delante.
Parece que he de despedirme de la Musa,
elegir por amigos a Platón y a Plotino
hasta que la imaginación, el ojo y el oído,
se aplaquen con razones y argumentos
sobre lo abstracto; o padecer escarnio
con un hojalatón en los talones.
[W. B. Yeats]
El borrador de mi poema no era el de un vencido, menos aún el de un vencedor. No había resignación ni despedidas, pero si mal no recuerdo, también culpaba al destino.
Allí una mujer tenía derecho a un deseo, a un solo y último deseo, como la última voluntad del condenado a muerte. (En mi poema era uno que sonreía a sus inquisidores dubitativos —por humanos— ante la sentencia. Sólo él sabía que moría justamente.)
La mujer pide veinticuatro horas adentro de tu cuerpo. Quiere un día para pasear con tus ojos de viejo, casi ciegos, arbitrarios; no ven escalones pero cuentan las arrugas de un rostro en la penumbra, en la lluvia. Dice también que quiere tu pensamiento porque los ojos solos no le valen, que quiere ver la forma en que ordenas y haces círculos concéntricos como el pueblo medieval al soberano. Y tú afuera, esperando en un banco o al final del malecón. Eres un burro frente a la tranquera —alguien para eso te ha venido entrenando. Son sólo veinticuatro horas en mi poema. Después no queda nada (la memoria también fue un préstamo).
La mujer vuelve a su piel de jade.
M.
_____
* Había llegado de visita y dormía sobre un colchón en el suelo.
ASUNTO: Hablaremos sólo de terceros
FECHA: martes 26 14.22
«Hablaremos sólo de terceros», me dijo. Y como nada «nuestro» habrá que ande en boca de «terceros», te entrego, cortada en el aire, una danza resplandeciente, algo «tuyo», las horas pasadas frente a ti y que ya no podré jamás precisar por más que pueda «figurar el maleficio / de cuantos ejercemos el oficio / de cambiar en palabras nuestra vida», porque esa tarde descomunal se borró y tú has levantado la cabeza.
Ayer…
Ayer, sentados a una mesa, a la vista de uno de los espigones de Poblenou, cuando podemos ver las olas e ignorar que lo son, un cumulus enorme como las gradaciones de una sola palabra en el síndrome de Down, torre de crema batida, algodones de hospital del verano tardío, se formó en el cielo o arribó a la isla donde estábamos.
Llevabas puesto un bolero blanco y cuando pensé «Lo mismo que la nube» (la forma era idéntica en los hombros), ésta al oír mis pensamientos, con sólo el dibujo minucioso que al viento debe todo, tal vez enfurruñada, se deshizo.
ASUNTO: Hablaremos sólo de terceros (II)
FECHA: martes 26 19.17
Sublime la penumbra incendiada…
Sublime el aliento quedo…
Sublime la desnudez echada…
ASUNTO: Hablaremos sólo de terceros (III)
FECHA: martes 26 22.31
Falacia de los párpados cerrados. La eternidad es como tu sueño, pero con fondo.
ASUNTO: con ceniza de Messenger
FECHA: miércoles 27 6.17
Cuando duerma buscaré en lo perdido
lo mejor que se fue en ansia, luz y ruido.
ASUNTO: «Eres un burro frente a la tranquera»
FECHA: miércoles 27 6.24
¡No, por favor! No me consideres un caso perdido.
Puedo aprender. Quiero aprender a tu lado.
Enséñame a mezclarlo todo.
Las mujeres hermosas comen con la carne
una ensalada de locura
y el Cuerno de la Abundancia desatan de ese modo.*
_____
* William Butler Yeats, Plegaria por mi hija.
ASUNTO: «Mira la hora. Esos números no son ni error ni mentira.»
FECHA: miércoles 27 6.30
…y supe solamente que nunca mi cabeza
descansará en el pecho de la mujer querida,
ni, vivo, rozarán mis labios su cabello.
¡Oh bestia de los bosques y pájaro del aire!
¿Habré de soportar vuestro grito amoroso?*
_____
* W. B. Yeats, El poeta piensa en su pasada grandeza cuando formaba parte de las constelaciones celestes.
ASUNTO: Un saludo de tantos
FECHA: jueves 28 3.22
«Aún no he conocido al hombre que me pueda extenuar.»
de una charla de MSN fanfa
Hasta mañana, pasado, y tras la sombra del siempre,
mi pasada grandeza
está en tu vientre.
ASUNTO: habré querido decir…
FECHA: jueves, 28 de septiembre de 2006 7:42:03
«Aún no ha nacido el hombre que me coja descuidado», dice el personaje tipo Robinson en Aguas pantanosas de Renoir.
Aún no ha nacido el hombre que me pueda extenuar.
M.
ASUNTO: En el patio de Remedios
FECHA: jueves, 28 de septiembre de 2006 21:56:34
El Oso había llegado a su vida como los ochenta y seis enanos de jardín aparecidos un martes de septiembre en el patio de un colegio francés, cuya firma lanzaba el anonimato: Frente de Liberación de los Enanos de Jardín. La incertidumbre de la policía se vio agravada por la segunda información de la nota: «Sus dueños pueden recogerlos en comisaría». Pero Remedios no encontró a lo ancho y largo del Oso ninguna nota que indicara «Su dueña puede recogerlo en el bar del puerto. En invierno hay que acariciarle la cabeza para que camine». Tampoco había firmas modestas, pero esto no le extrañó, ¿acaso Dios firmaba sobre el cuerpo de sus criaturas? Entonces supo que su caso era más serio, que se trataba de cielos y de infierno. La policía francesa no pudo entregarse a la fe ante al abrupto y aclamar a sus ciudadanos «¡Son tan sólo ellos, los enanos!». En cambio Remedios sintió alivio y fortuna porque el Oso en su patio sí era tan sólo una cuestión de fe.
Herida soldadera que perturba a la tiniebla
¿Te han traído de dónde a un hombre de otra guerra?
Él le dijo de Grantown. Pero Remedios pensó en seguida en otro país, en Sudamérica: una mancha púrpura en la piel, en algo que no se despega. Él insistió —¡pero si ella apenas lo había pensado!— de Grantown, Escocia, y fuera de aquí niña engreída que posa para los ojos de un falso piadoso. ¿Cómo no adviertes que no estás en su prédica y que rechazará tu existencia por exceso? Ya veo, te arrimarás a su desprecio como todas, acumularás amarguras y luego pedirás su peso en oro: el arrepentimiento.
Pasaron los días, el conocimiento menguó aquel rechazo original del Oso hasta convertirlo en bullicio de una atracción para este mundo equivocada.
Y lo que siguió fue:
Alabardero de su sueño: puesto arrancado a tiros a los dioses después de armar en el cielo un escándalo de amenazas. Esta vez no se ahorró la furia sujeta a sus perversas confabulaciones.
Le dijo a Remedios soy un animal de habla y me castigaron poniéndome torpeza en la boca. Recurrieron a mi pasión por la lectura para continuar con el asalto. Debería estar ciego desde el año noventa y cinco, si no lo estoy, es porque olvidaron quitarme la terquedad. La última fatalidad concedida fue conocer a Remedios a la edad en la que las pasiones son una caricatura.
No conoceremos la gloria de los amantes, oscuro amigo.
Pero nadie podrá quitar de mi vientre tu pasada grandeza.
Nadie sabrá qué es en mi vientre tu pasada grandeza.
M.
ASUNTO: «Nous avons dit souvent d’impérissables choses» (Ch. Baudelaire, Le balcon)
FECHA: viernes 29 6.01
«Todos quieren recibir, ¡pero yo quiero dar! Sin embargo, a ti no te puedo dar, porque te tengo que pedir. Y, si te pido, tú interpretas “¡qué remedio!” porque algo te voy a demandar…; y es una madeja, y la madeja no hace más que enredarse hasta la noche.»
en la mesa, camino del malecón, lunes 25, hora violeta
ASUNTO: deuda pendiente
FECHA: sábado 30 7.50
Entonces era yo tan mal poeta:
no sabía ir hasta el fondo.
Blaise Cendrars
—Yo soy tu bestia. Tú eres mi Apocalipsis.
—Ven solo.
(sábado 16/9)
ASUNTO: Después de la hecatombe de caricias
FECHA: domingo 1 de octubre 4.47
…reine des adorées,
Je croyais respirer le parfum de ton sang.
Baudelaire
—¿Cómo estás?
—Hasta que no me lavé los dientes, con el sabor de ti. Me volvía desde la glotis. Es como si hubiere tomado una droga muy potente. Floto en una nube.
»Volvía por las calles desiertas y no podía salir del túnel de tu aliento. La noche, al extremo de la calle, formaba como un túnel también y por analogía o por anestesia la noche daba al mundo corporal una nueva conquista: ella misma contemplada como túnel de un aliento.
»¿Sabes que, mientras dormías, me coloqué justo debajo de tu nariz y te respiré?
»Respiro y ME VUELVES…, ME VUELVES…, ME VUELVES…
»Llevo TU CUERPO metido HASTA LA GARGANTA.
(viernes 22/9)
ASUNTO: noni-noni
FECHA: lunes 2 1.15
Para cuando decidas dormir
en mi barriga
te ofrezco esta invitación
(tú pon la turbia melodía):
«Ven, ven a la patria
mullida».
Y me daré unos golpecitos
en mi barriga
de Balzac, indicativos,
para que al dormir encuentres la salida.
ASUNTO: Un saludo de tantos
FECHA: martes 3 1.01
Dejemos al bosque que se despida
con un «adiós» y la fuerza necesaria
que le da el otoño en cada hoja seca,
si es caducifolio, obviamente
(aquí ríete tranquila y sin permiso),
y no nos digamos, entre tanto,
«hasta mañana» tampoco.
Puesto que estamos
en más constante comunicación
por la técnica terrena
y, por defectos heredados,
«en órbitas diferentes», me dijiste,
gracias, no obstante,
a la educación recibida
despidámonos cada día:
de un extremo a otro, y hasta otro extremo.
ASUNTO: ¿cosa de Mandinga?
FECHA: martes, 03 de octubre de 2006 20:42:56
No sé si estás ahora conectado. Sólo dejo escrita mi desobediente voluntad de conectarme y la extraña imposibilidad: mi MSN no funciona. No es un problema del MSN, ni de Internet ni de nada que esté fuera de mi dirección. Ya probaron los chicos* con sus direcciones y andan bien. Así que tiene que ser cosa de Mandinga, enviado del más allá tal vez para dosificar esto que la voluntad descuida, cuando no se ausenta completamente.
caricias a mi barriga de Balzac,
M.
_____
* «Los chicos» eran los que vivían con ella en régimen de subinquilinos en el piso, superpoblado al principio, de la calle Badajoz.
ASUNTO: El pedigüeño que nunca tiene sueño
FECHA: miércoles 4 1.44
Le pido a la noche, que es de erudición más versada,
pero la noche no me da nada
y todo se lo tengo que robar, y le digo
«va, que es para mi chica».
—¿Y al día? —preguntas, no de insatisfecha sino por curiosidad.
(martes 26/9)
ASUNTO: cuento IV
FECHA: miércoles, 04 de octubre de 2006 6:12:03
Ya te envié tres. Te lo recuerdo para que tengas en cuenta lo que te comentaba ayer de «un criterio que los una». Como si eso pudiera acercarlos a la novela y cobraran importancia. Aunque todavía está por verse si lo voy a armar con un criterio común. Hay algo que no me gusta de eso, yo creo que sucede lo contrario de ese modo: pierden independencia. Bueno, por el momento importa la corrección de cada uno.
M.
ASUNTO: La torre / La corriente
FECHA: jueves 5 2.36
Llevado a los libros por un desvelo parecido al tuyo del 26 del mes pasado, como el cabestro que vuelve al establo en el ángelus, encontré el viernes este pasaje de una carta de Rilke a Lou Andreas-Salomé en la que le explica la relación, breve pero intensa —de lo primero creo que fue responsable él más que ella—, con la pianista Magda von Hattingberg, conocida en los dogmas de las frustraciones literarias como Benvenuta.
No faltará quien, dando la espalda a lo humano, atribuya el hallazgo a la predestinación sin examen: vienes caminando por el museo literario y encuentras «lo que era para ti». Pero esto lo doy por sentado y entregado entre nosotros, no le doy ya mayor importancia, tómalo como apacible inclinación de la saeta que ha desarrollado la mayor parte de su energía. Para no interrumpir la continuidad del desvelo —también el de la flecha que nada refrena hacia ti, mientras cae—, me resulta menos fácil atribuirlo al toma y daca del desvelo. Vaya, pues, desvelo por desvelo.
«…como si hubiera dado con una nueva fuente de mi ser más auténtico, el cual se desataba entonces en una comunicación inagotable [...] mientras yo, escribiendo sin parar, recibía al mismo tiempo la felicidad de su corriente y el inexplicable reposo, y para el que, dada mi condición receptiva, parecía estar preparado de la manera más natural.
»8 y 9 de junio de 1914.»
ASUNTO: La elfina, hembra de un elfo, como hada joven y hermosa
FECHA: viernes 6 2.11
Había ido a casa del killer y la Hamadríade el sábado 23, después de la hecatombe. Cumplía con una invitación que se había ido aplazando por la intercadencia del verano que mete en una totalidad los compromisos. No queda nadie a quien poder ver. La totalidad de las vacaciones sin renuncia del modo de vida, la marcha al pueblo o el alivio del hijo endosado a los padres para el resto del verano trascienden las partes; y uno es una parte de las pulsaciones en la vida de los amigos.
Habíamos quedado en que llevaría una película para ver en dúo con Lacombe Lucien, de Malle. Era El ejército de las sombras, sobre una célula ingrata y corajuda de la Resistencia francesa. El clásico seco como un riesling.
Apenas verme, la Hamadríade me soltó, entrenada para orientarse en las corrientes que no se ven bajo la vida cotidiana:
—…y esto no ha hecho más que empezar.
Hablamos de ella y los puse al tanto. Son mis hermanos, trataba de abrirles el rito que establece un pacto (diathēkē), un camino espiritual a la vez que material.
—Sabéis que ella es un camino… Jäger denomina «transconfesional» el camino que lleva a la experiencia de aquello que las doctrinas y los libros enseñan. Los libros tienen que ser sagrados para él, de lo que deduzco que sólo la fuente puede garantizar que la experiencia lo sea también.
»Puedo intentar llevar a la experiencia lo que los poemas declaran y cerrar de una vez el pleito camino espiritual/carne transconfesional.
El killer me miraba. La Hamadríade bajaba la vista, sintiendo, como buena judía agnóstica, que le estaban predicando, para descarga de una usual angustia, otro amaño de religiosidad del futuro.
El killer, que había estado escuchándome y acostumbra remachar conclusiones al final, dijo entonces, con su media sonrisa de buscarme entre los muertos:
—Sabes que te esperan los peores años de tu vida, ¿no?
Expuse y ambos opinaron sobre el rechazo que ella había manifestado desde los primeros momentos por el papel histórico de la musa en la vida y el mitológico escandinavo de la elfina en la obra de un escritor. Y la nueva forma de ser en la del poeta petrarquista, que no puede morir. Sin embargo, les dije, su rechazo es muy diferente de lo que imaginamos. Lo que parece ser una pérdida de su humanidad es un elemento objetivo de su belleza.
—No te entiendo —reglamentó la Hamadríade.
El killer se había ausentado momentáneamente, yéndose a la cocina.
—El poder de su belleza pasa por encima de ella sin que ella haga nada. No es suceso. Por tanto, si ella está en un lugar o lo cruza despierta lo nuevo que estaba sepultado o contrahecho en el lugar. Hace que sea el primer día de la creación y en este sentido se nos permite participar en ese tipo de realidad que debió de haber antes de «enfermar en suceso».
»Para que podamos agarrarnos a aquello, su belleza se suelta de ella, actúa como un principio estructural. Se despilfarra.
—¿Cómo que se despilfarra? Entonces no es tan inconsciente de la belleza que tiene…
Tenía que ser congruente y resaltar que en su despilfarro mostraba un gran amor y una alegría profunda llamada a servir al arquetipo de una encarnación sin vía crucis, como la aurora que no le duele cuando se despinta, y subrayé:
—Ella va arrastrando por la vida su belleza como se arrastra por la calle un chal.
ASUNTO: Oso mañanero
FECHA: domingo, 08 de octubre de 2006 9:45:45
Te envío un cuento que escribí hace más de dos años. Ya estaba aquí en Barcelona pero sucede en uno de los barrios de mi infancia. Me recuerdas los ambientes por los que anda Hugo*, aunque en mi caso es bonaerense.
No te detengas a corregirlo porque éste no creo que lo incluya en el próximo libro que le quiero dar a Carla Palacio. Prefiero que mires los otros tres que te envié y que ya habías leído.
Me visitó un Oso impulsivo este domingo por la mañana**. Tendrías que conocerlo, ustedes dos se llevarían muy bien.
REMEDIOS LA BELLA.
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* Protagonista de mi novela inédita Tortionnaire. Camino de perfección.
** Después de dejar a Stella en la playa, me dividí para pasar por su piso, aguzado el apetito en la ráfaga de verla.
ASUNTO: canciones de cuna
FECHA: lunes 9 15.28
Duérmete, mi vida.
Duérmete, mi amor.
Llévame en tu sueño
hasta mi perdición.
ASUNTO: La noche del 6
FECHA: martes 10 2.48
Nos reunimos para estudiar. El hecho de que ella se sentase en el sillón del living con las piernas flexionadas y yo al lado leyéndole a Rodney Hilton, un esquema tan genérico como árido de historia social que confería glamour a sus piernas flexionadas, trastrocó los planes.
Echó una manta sobre sus piernas para que los otros moradores del piso, si irrumpían, se quedasen visualmente con la barrera de la lectura respetable y no apreciaran las maniobras.
Mi dedo medio, no muy rebelde de ordinario y el de la mano izquierda carente de una función específica que pueda asignarle, cobró, al parecer, vida propia y empezó a husmear, a cabecear como un gusano sin vista por los costados depilados de su entrepierna. Ella no lograba independizarse del dedo (le habría resultado más fácil a un cerrojo gótico de hierro forjado independizarse moralmente de su óxido), echaba la cabeza hacia atrás como dicen que hacía Bonnie Parker en los tiroteos y se reía.
—Presta atención, va.
—No puedo concentrarme. ¿Tú crees que así se puede estudiar?
Yo seguía con la exposición monótona: «La comunidad campesina medieval poseía explotaciones familiares con animales…». Yo.
El discurso racional obtenía para ella la libertad condicional de su atención, pero en seguida caía en ese estado entre hipnótico y soñoliento que el placer le produce cuando un eros próvido se apodera de su cuerpo y lo deja gloriosamente empantanado. El pensamiento discursivo huye o languidece en otro fangoso, que debe de ser pensamiento también porque asoma a los ojos y los cubre con aquella viscosidad de telaraña que se extendía por los ojos de Emma Bovary después de haber ingerido el arsénico.
—Vamos al cuartito un rato.
Llama «cuartito» a la zahúrda en donde duerme, una filial del arca de Noé. Enciende la luz y en el centro de llegada y de partida que es ahora el cuarto, el pozo de Beerseba, me pide:
—Házmelo muy despacito.
¿Cómo desobedecer a una estatua? Resbalo por su cuerpo, me postro ante ella, pillado en su tijera, y le bajo las bragas amorosas hasta la altura que tuvieron los castillos para ser tomados: la mitad del muslo. Me mira desde lo alto, enmarcado el rostro por la melena, la mirada…, esa mirada suya con un sonámbulo propósito…, dulcemente.
He vivido sin saber cómo se hacía hasta llegar a este punto en que la belleza está en lo casi incomprensible.
Su lengua como kiwi.
Sus pechos como fruta
villana.
Yo os bautizo «lychees»
por su color y sabor.
Deshaceos contra mi paladar,
tan junto al cielo y a la úvula
hasta que mi boca olvide
la literatura que la contamina.
Y de sus pechos a su ombligo, «caverna de Platón», donde mi lengua, familiarizada con las sombras que exagera un gran fuego, divulga la ciencia de las apariencias.
Yo te bendigo.
Crica, palabrota, rebautízote (doblégate)
«Un kilo y medio de dulce de membrillo»,
«Panal de miel silvestre»
que el oso, juguetón, lame
y le da la vuelta con la pata,
en procura de ángulo, deleite y alimento.
Yo te bendigo.
Hice que girara para bautizar sus nalgas de mousse de yogur.
Seas bendito, mapamundi, culo;
y hurgo en la zanja con trabajo físico
de la nariz de jardinero que tantea
a la soberbia entrada de su ano.
«Champiñón ojo del espíritu»,
yo te bendigo.
«Roseta de Remedios»
de la que mi lengua es vasalla
con ósculo de negra amistad (katafileō).
Florón del refectorio de los monjes.
Yo te bendigo.
Basurero que del cuerpo se reputa.
Yo te bendigo.
Y otra vez Leonarda la que nos legó Lorca el más brujesco se echa en la cama, abierta de piernas como la cabeza de Abel. Difícilmente una asociación fuere más atractiva con el cuadro de Courbet que escandalizó a su época al mostrar en esa puerta de mujer el origen del mundo.
Se inició una voluta de esquiva masturbación semejante a un asolearse en círculos del dedo por la vieja medina de Casablanca.
Ella guiaba con su mano mi dedo gamberro.
Intenté besarla, pero sólo pude darle una clase de besos con distancia; en esas ocasiones uno tiene la sensación de besar, no exactamente un cadáver sino una máscara congoleña que lo mira a uno mientras que ella se ha recogido en su guarida, donde no se entra o tal vez solamente el que la ame.



