apóstrofe a Carme(n) Castells

DE: Carme Castells
ASUNTO: De madrugada
FECHA: Thu, 14 Nov 2002  17:25:40

Sí, estaba contenta de trabajar en una editorial pequeña… aun sabiendo que un calamar gigante proyectaba su alargada sombra sobre ella.

No pretendía conjurar el miedo, creo. Ni, por supuesto, engañarme o engañarte. Más bien deseaba afirmar el presente, rendir tributo a una idea. Y es que cuando, por rara excepción, algo viene de cara, mejor disfrutarlo hasta el final que lamentar su finitud.

Me propongo seguir contenta, aunque se acabe. Por lo menos, será una etapa que podré recordar con cariño… y eso ya me parece mucho decir.

No he podido leer todo el dossier (1)… impresoras preláser dificultan grandemente el objetivo y, por otra parte, me faltan algunas claves identitarias, por así decir. Pero será algo que comentar la próxima vez que nos veamos.

Hasta entonces, grant Grizzly gris.

Carme.

_____
(1)
Hormigas hablan/ La importancia de llamarse Muchnik, publicado en la categoría EPISTULÆ IN BELLO (APÓSTROFES Y SÁTIRAS).

ASUNTO: ¡Huy! ¡Me olvidé la clave!
FECHA: martes 19  23.22

Literaria Carme:

¿La aparición de Synera pone a prueba la existencia municipal y la pertenencia, aprendida de chuleta, de los que nacieron y viven en Arenys? ¿No tienen los elementos tribales fuerza suficiente como para perpetuarse admitiendo o rechazando, si interesa o conviene, o, aun peor, ignorando la «ocurrencia» de Espriu? Supón que no se hubiere divulgado lo que ocultaba Synera…

Mi descortesía para entrar en un tema y en el ánimo desprevenido de mi interlocutor o, en este caso, destinatario in medias res me hace detenerme en esa ignorancia que luce siempre discreto collar de perlas y que adujiste para no progresar en la lectura del dossier: «…me faltan algunas claves identitarias [sic]» (mensaje del jueves 14).

No comprendo al lector. ¿Necesita estar motorizado por claves o por motivos? ¿Está demasiado ocupado?, ¿tiene pereza?, ¿no quiere pensar? Los príncipes mundanos y los excomulgados que Dante recopiló en dos de los nueve rellanos del Purgatorio de la Divina Comedia contendrán las claves del período reflejado después de la reacción antidemocrática de Corso Donati que lo echó a la calle, pero ¿qué estofado humeante traen esas claves para una persona que vive setecientos años más tarde, como nosotros?, ¿de qué manera entorpecen o favorecen la lectura del poema, y más cuanto que su masa es alegórica? Si no contara con las claves, ¿el lector debería mendigar la comprensión? ¿No se conforma con gozar de los personajes? Entonces ésta es una raza de lectores supeditados, mendigos del aparato crítico. ¿Y por qué Dante imaginó su infierno como un cono invertido?, ¿o su purgatorio es una montaña que el océano no digiere bien en lugar de accederse a él por la caverna de la isla del Lough Derg, al norte de Irlanda, como hacen todos, sin pensar en discutir la leyenda de Hugo de Saltrey? También habrá claves para eso.

Acudo, al azar, a otros ejemplos.

Claro que se siente curiosidad por saber quién estaba detrás de Mahalta, la que inspiró varias canciones tituladas lo mismo al poeta leridano Màrius Torres, que falleció el 29 de diciembre de 1942, a los treinta y dos años. Parece un encantamiento, que es cuando una sonoridad pasa a malgastarse en concepción y ésta eleva a lo Absoluto un nombre de mujer, lo que es privativo de la tisis porque fue la enfermedad de la que murió. La lucha orgánica por liberarse de la tisis curarse ha quedado lejos juguetea con la aspiración y ésta suscita el encantamiento. Torres incurrió en la simpleza cabal de descubrir la fuente del hechizo: «C’est que Mahalta est la fille du Sicilien Robert Guiscard, qui se maria a Ramon Berenguer (ou Berenguer Ramon?, je ne le saurai jamais), ou Cap d’Estopes, et dont le tombeau est dans le cloître de la cathédrale de Gérone. Je me suis enamouré d’un nom. Un amour de pierre et musique qui commence à me lasser» (1).

¿Lo necesitábamos?

Una vez establecida la clave «identitaria» (¡puaj!) que nos permite saber oyendo llover que el «pobre Lelian» era Verlaine, la adquisición de la clave no redunda en beneficio de una mayor musicalidad de su poesía, ni en la revocación del veredicto de su olvido. Saber que Lelian era el alter ego de aquel gran hermano beodo no ayuda a aclarar nada porque hoy a Verlaine nadie lo lee. Otra fragilidad ha decidido por el mote y por quien lo llevaba. Le he preguntado y Johnny Melenas el terror de las nenas, tambor mayor del área Frankenstein de la tertulia de los viernes en El Pato Loco, me ha dicho que los que necesitan claves «necesitan estar enterados, así se lo pueden contar a alguien». De lo que se deduciría que un chisme es el resultado de la desintegración de una clave.

Léenos como lo que somos en el dossier de una guerra invisible, como personajes. Las personas que tienen familia, trabajan, despiojan a otras su hipocresía y toman café, se disuelven tan completamente como lo retrase la voluntad de implicación del blanco (Muchnik negándose y, a su pesar, viéndose envuelto en el juego de ser acometido por una turba) y lo demande el grado de compromiso con el alias. ¿Quién se va a acordar dentro de unos años de lo que dijimos que hizo y de lo que él creía ser?, ¿o de quiénes éramos nosotros en la vida «real»? ¿Y eso a quién le importa, además? Sólo a las personas comunes.

Espero hablar contigo de estos temas en la casa de Núria (2) este viernes antes de que envejezcan.

GRIZZLY.

Notas

(1) En una carta a Joan Sales de diciembre de 1940, en Poesies, col. Clàssics Catalans Ariel, núm. 3, 6.ª ed., Sant Joan Despí, Ariel, 1981, pág. 229.

(2) Núria Gispert, Jamaica Rum Voice, integrante de la tertulia de Visconti, véase carta a una troglodita, nota 1, en EPISTULÆ IN BELLO (APÓSTROFES Y SÁTIRAS).

ASUNTO: Las iras
FECHA: Wed, 20 Nov 2002  11:05:51

J***,

Lamento haber merecido tus iras.

Quizá debiera intentar convencerte de que no soy tan ignorante ni chismosa como, al parecer, dio a entender el e-mail que te envié.

Podría decir que «contextualicé» mal el texto por algo que dijeras y que yo, no cabe duda, malentendí.

Incluso enumerar algunas circunstancias de tipo personal que requieren bastante dedicación anímica y presencial, no fueras a creer que soy perezosa.

Pero el ánimo no me da para tanto. Y dejo al tiempo, o quizá al azar, la posibilidad de una visión distinta de los hechos.

Carme.

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