El tiempo que se piensa dedicar a cada charla sería de plus minus 1/2 hora.

ASUNTO: voluntario para una charla en el maratón del viernes 2
FECHA: sábado 20 de mayo de 2006  15.12

Enrique:

Hablé esta mañana con el rabino (1) y quedó conforme con el proyecto que le presenté de sumarme al resto de disertantes del viernes con el tema del ‘aciago destino del rey Saúl’, un paseo por la transición del último período de los Jueces…, recordarás, la anarquía entre la casi total aniquilación de los benjaminitas y el relato de Ruth, luego el largo período de Samuel y los dos «bandos»: el pro monárquico (político-profano) y el pro derechos de Yahveh a seguir entrometiéndose en la conciencia y la libertad de acción del pueblo de Israel (el propiamente teocrático).

Quiero presentar al rey Saúl desde un ángulo cainita, o sea, desde la fuente del rencor alimentada por el desprecio de Dios.

GRUMPY GRIZZLY.

_____
(1) Gabriel Mazer.

Re: voluntario para una charla en el maratón del viernes 2
FECHA: lunes, 22 de mayo de 2006  9:44:24

Hola

Gracias por el email. El tema suena interesante y lo incorporaremos en el «maraton», el tiempo que se piensa dedicar a cada charla seria de plus minus ½ hora.

Si necesitas alguna ayuda me lo dices.

Saludos,

Enrique

ASUNTO: orden de participación
FECHA: lunes 29 de mayo  13.33

Enrique:

Necesito saber (parezco Camilo Sesto) en qué posición voy en la cadena de disertantes del Shavuot (1). Irán unos amigos invitados que quieren escuchar mi intervención y uno de ellos, Benjie Glaser el rabino lo conoce, tiene que levantarse temprano a la mañana siguiente porque el sábado trabaja. Quiero decir con esto que iría más o menos «a tiro fijo» porque no se puede quedar mucho. Dame un par de topes de horario…, no sé, por ejemplo, entre nueve y media y diez o entre diez y once, así. Le escribiré un mail (malón le digo yo) para que haga sus cálculos de tiempo sobre esos márgenes. ¿Te parece bien?

Gracias.

¡Ah! Te quería preguntar cómo se escribía tu apellido, si era Fleishman o se escribe con sch. Tuve un compañero en el secundario que se llamaba Luis Fleishman. Fraterno, gran tipo. A lo mejor es algo tuyo. Vivía por ahí por Luis Viale Luis Viale fue el único argentino que murió ahogado o congelado en el Titanic, por eso le pusieron su nombre a una calle, cerca de Warnes, donde doblaba el 89 que iba a Palermo. Al acabar quinto año ya no lo vi más.

Alasdair el grizzly

_____
(1) Fiesta de las Primicias en la que los asistentes a la sinagoga comen distintas especias y lácteos. Uno tras otro, ponentes que se han ofrecido voluntarios plantean cuestiones y toman aliento para documentar aspectos preocupados o desusados sobre temas bíblicos. Aquella noche hubo también quien se puso a restaurar el repertorio del humor judío europeo. El punto en el año rememora la entrega de la
Tōrāh en el Monte Sinaí.

Re: orden de participación
FECHA: domingo, 04 de junio de 2006  20:03:49

Hola,

Acabo de leer tu email ahora, te pido disculpas por no haber respondido antes (mi email particular es ***). Gracias por tu participacion en el ciclo de estudio de Shavuot! (1)

Respecto a tu amigo Fleischman [sic] dudo que tenga alguna relación con mi familia ya que mi abuelo fue el unico Fleischmann que llegó a Bs As (pudo salir en el minuto 91 de su Viena natal anexada por los Nazis). Mis abuelos vivieron hasta 1960 en el cruce Varela y despues se mudaron a Zapiola (Capital).

A proposito familia y cine (lo tuyo, no?) te queria comentar que un primo de mi mamá es Raymundo Glazer, cineasta (Los traidores, La revolución perdida,… etc) asesinado durante la dictadura. Algun dia me gustaria hacerle un homenaje proyectando una pelicula suya.

Saludos

Enrique

_____
(1)
En la primera sede de la sinagoga de la Comunidad Judía Progresista Bet Shalom, en los Jardines Montserrat de Barcelona.

ASUNTO: Los desaparecidos que saben el comienzo
de lo que es el sufrimiento;
nosotros, ni el fin.
FECHA: miércoles 7 de junio  20.20

Efectivamente, Raymundo Gleizer está unido por su muerte particular a la muerte común del «ser» y ha pasado a engrosar el ejército de los muertos vivientes que llaman «los desaparecidos», desde donde siguen acusando, no han terminado todavía de acusar.

Para mantener ese contacto con los que nos ofrecen su cuerpo como comida, un cuerpo que nunca pudo ser encontrado el recuerdo la parte y reparte como hace el rabino, él que cree que los símbolos en sí no son gran cosa, se desarrollan ritos diversos, y uno puede ser un ciclo de homenaje al primo de tu madre.

No tengo una relación fuerte y activa con este director; sé que se lo llevaron el 27 de mayo de 1976, cuando contaba treinta y cuatro años de edad (Nunca más, pág. 373, popularmente conocido como Informe Sabato), y su caso se podría presentar, bien como un acto cabal de valentía, bien como una lograda intensidad de la imprudencia en virtud del clima extravagante que hacía creer que la revolución era más un presagio que un disparate. Se atrevió a denunciar el predominio de la Armada en la radio, en donde tenía un programa. Pero, además, estaba comprometido con el PRT, la formación política que pretendía usar exorcismos, en la superficie, es decir, alejar el demonio de las acciones militares y violentas que llevaba a cabo el ERP (1). Todo esto lo hacía más propenso al secuestro. Se pierde su rastro en el CCD El Vesubio (2).

Le pedí a mi hijo que me buscara en la red películas de este hombre; si no tenemos películas que proyectar, el acto de homenaje es un poco absurdo. Como dar una clase de historia del arte sin diapositivas de los monumentos, ¿me comprendes? La búsqueda ha sido infructuosa por ahora. Habría que pedir material a Buenos Aires. Los mismos grupos de apoyo y rescate de los desaparecidos están organizando la exhibición en los casos en que los desaparecidos eran cineastas y su obra quedó trunca. Hay un documental que sería interesante pillar, Enrique, titulado Raymundo, realizado por Virna Molina y Ernesto Ardito, que debe de tener su valor en cuanto a contenidos y su indudable fuerza sugestiva por el período histórico que cubre y el sentido conspirativo de Gleizer. Los realizadores consiguieron además la colaboración de la viuda Juana Sapire.

Quizá le podrías escribir tú a la viuda y pedirles una copia por su intermedio, explicándoles los nobles motivos, que es para un homenaje. Las posibilidades de entenderse aumentan por el hecho de que eres familiar, no eres un plasta anónimo. En Buenos Aires, en estos momentos, no se debe excluir que haya una cadencia más o menos regular de homenajes, cargados de alusiones oportunistas o reflexivos respecto de su enfoque. Gleizer era un director que suscitará discusiones, sobre todo como fundador de Cine de la Base.

Permíteme trazar unos límites histórico-etimológicos destinados al empleo poco escrupuloso del término dictadura. Tú pones: «Raymundo Glazer, cineasta […] asesinado durante la dictadura».

El dictator, según el calepino, fue el «magistrado supremo nombrado en Roma en circunstancias difíciles e investido de un poder absoluto».

Una vez formalizada la evidencia etimológica, pasamos a la histórica.

El dictador no se quedaba en el poder a su antojo el tiempo que quería. Era elegido por los cónsules a petición del Senado y entraba al servicio de la comunidad «en circunstancias difíciles», como indica la definición. El último dictador, dicho con propiedad, fue el que se nombró al día siguiente de la derrota de Cannas, en 216, cuando los romanos, cagados en las patas, tuvieron por cierto que Aníbal iba a entrar en la ciudad y la iba a someter. La idea se encuentra aquí con la especie de una magistratura constitucional. En todo caso, era una dignidad.

El tyrannus se despoja de las anteriores personalidades: no es un cargo temporal, no es una magistratura constitucional, no va con 24 lictores que le preceden en las campañas y no está obligado, como lo estaba el dictador, a rendir cuentas del Tesoro (si había metido la mano en la lata). Su etimología recoge, en todo caso, un matiz que desmonta el halo de misterio que podría llevarnos a confundir las dos figuras. El tirano es ‘usurpador’.

Hemos tenido ocasión de vivir, estudiar y/o luchar contra dictadores que, gracias a la conciencia crítico-política de los pueblos, completamente devastada, se hicieron fuertes en el poder o, expulsados, convencieron a los pueblos de ser indispensables y regresaron «como prenda de paz» y «políticamente amortizados».

El dictador a veces suele llevar acoplado el tirano, no lo niego, como el antiguo sidecar de las motocicletas. Fulgencio Batista en Cuba es el ejemplo. El régimen estuvo colgado sobre el borde y sólo la política exterior norteamericana evitó que cayese. Degeneró a tirano cuando la doctrina del Informe Rockefeller no bastó para cargarse a los opositores sin escándalo. Los Estados Unidos hicieron el papel de «intérprete» de la democracia hasta que la repugnancia que provocaba el sujeto obligó a dejarlo expuesto a una corriente de aire. Otro tanto hicieron con la dinastía Somoza, y la OEA tuvo buenas tragaderas.

Hay algunos dictadores que por una buena suerte psíquica de los pueblos que demandan la mano dura y la brida corta como los caballos, resultan positivos. Kemal Atatürk es el ejemplo. Merced a un tipo de ordenamiento cerrado, crea la Turquía moderna.

¿Cómo catalogarías los regímenes de Idi Amin y Bokassa? El personalismo folclórico de los dos hace su ingreso en el anodino panorama europeo de trajes de alpaca con una mezcla de lujo burocrático hortera y ratería imperialista, un gigantesco juguete con el cual no están habituados a divertirse los antropófagos. Para los suyos son casi divinos.

Stalin posee la cualidad de los dictadores romanos, al menos en el período de emergencia nacional de la invasión alemana. «Hitler ad portas!» podría haber sido el nuevo grito que prosigue invariablemente con la obra de Tito Livio y Cicerón, oído en 1941, para substituir al miedo de Aníbal.

Primo de Rivera fue un dictador, Hitler mismo lo era, Franco fue un dictador, Pinochet fue un dictador, y lo fue Perón hasta la muerte «de ingeniería» de su cuñado Duarte, cuando, posiblemente, su flema de tirano se disponía a innovar con un plebiscito las terceras elecciones.

Ninguna otra cosa digna de mención como la de que un dictador cuenta con la mitad de la población que lo apoya con Pinochet se vio bien cuando quisieron aplicarle la extradición estando en Londres y un heredero o delfín en cuya persona deposita la legalidad chueca con objeto de que legitime la continuidad. A Borges le podrá dar un berrinche y habrá podido dejar poemas atacando la realidad de los hechos que no era capaz de sobrellevar; pero ahí están, si no estuviste, los noticiarios y documentales de las exequias de Perón primero y después de Franco, con miles de personas rindiéndoles la ofrenda de la peor vida virtual.

El tirano, por el contrario, es como un huevo duro en ayunas. Por eso no es correcto hablar de dictadura militar tratándose de la argentina, que se impuso, se mantuvo a sangre y fuego y se comportó en todo momento como UNA TIRANÍA MILITAR, colegiada si quieres, cuyos generalotes esperaban su turno como quien espera un bebé, eligiéndose ellos mismos en comunión de sangre, a los que nadie había elegido. Más aún, de tenerlas todas consigo, no los habrían juzgado cuando subió Alfonsín, decisión de hacernos pedazos que lo honra, ni los habrían ridiculizado. Hasta el monipodio tiene su tecnicismo: estratocracia, gobierno de militares.

Por cierto, tienes mal registrado el apellido del primo de tu madre. Seguramente es el mismo apellido el de Gleizer, el de Benjamin F. Glazer con zeta, guionista y uno de los 36 fundadores de la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood, y el de Benjamín [Abel] Glaser, con ese, que estuvo el viernes en el Shavuot. Al llegar a Puerto Nuevo (3), el antepasado emigrante debe habérselo pronunciado así /-ei-/ al funcionario del Registro Civil y éste atropelló por la vía de la escritura fonética. Nos contaba hace muchos años Graciela Bajraj, la mujer del primo de Mario Muchnik el editor, que dentro de su misma familia había Bajraj las dos veces con jota y Bachrach. Por eso vuelvo con lo de Fleishman, no sé por qué te veo cara de primo de él, más chico. Luis era amigo de un pelirrojo llamado Isaac Szpilfeigel (4). ¿No te suena de algo?

Esos acentos… Esos acentos… ¡Grrr! ¡Guau! ¡Guau! Vigila los acentos.                                                                                                       

                                                                                                                                Grizzly

Notas

(1) Ejército Revolucionario del Pueblo, su brazo armado.

(2) Centro Clandestino de Detención. Siglas que son ganadas por el destello del eufemismo para lo que comúnmente se conoce por campo de concentración o como la represión los denominaba: «chupaderos».

(3) Muelle de arribo proverbial de los emigrantes a Buenos Aires.

(4) Compañero de quinto año del comercial nocturno. Fue el que me recomendó para entrar como cadete y recadero en el tabuco de los hermanos que inspiraron los personajes del capítulo XVII del libro segundo de mi novela-río Tortionnaire. Camino de perfección.

ASUNTO: El desaparecido que no para de aparecer
FECHA: jueves 8 de junio  21.35

Estuve avanzando, dando palos de ciego en la tarea de refrescar conocimientos acerca de Gleizer, y esta mañana di con esta breve pincelada tendenciosa sobre la acogida que recibió hace treinta y tres años una de las películas que mencionas en el mail:

«Julio de 1973. En los cines de la calle Corrientes se podía ver Adiós hermano cruel, Adiós cigüeña adiós, Cabaret, La otra cara del amor, La fiesta inolvidable, La clase obrera va al paraíso, ¿Qué estoy haciendo en medio de una revolución?, Juan Moreira o Los siete locos, de Torre Nilsson, que acaba de recibir el Oso de Plata del Festival de Berlín. En la sección no oficial “fue recibida con grandes aplausos del público la película argentina Los traidores de Raymundo Gleyzer [sic], que refleja 17 años de evolución política tomando como ejemplo al líder sindical Augusto Vandor, que fue asesinado por cooperar con el gobierno militar del general Onganía. La cronología de los hechos se va sucediendo en el film con una creciente y dramática tensión”». (1)

Conozco bien el período. Tengo bastante bibliografía. Durante los primeros años de la década de 1980, algunos de esos libros, escritos, publicados y anegados por la marea oportunista de adelantarse a los competidores con los primeros testimonios sobre los campos (los CCD y los LRD), eran difíciles de reunir. Desaparecían de las librerías como la materia sobre la que trataban. Algunos, que aprovechaban material de otros, como El estado terrorista argentino, de Eduardo Luis Duhalde, satisfacían al que ponía la plata mientras denunciaban al que se la llevaba.

Conozco el largo viaje desviacionista del Lobo (2), leí la descripción, ofrecida por Dardo Cabo (3), de cómo entraron en el edificio de la UOM en la calle Rioja y lo mataron. Supongo que el film de Gleizer mostrará su capacidad de cineasta, pero no podrá ni querrá eludir la línea algo monótona del militante. En todo esquema partidario, sobre todo cuando esclaviza la obra artística, hay una miopía voluntaria.

En términos generales y notas visibles se tacha al Lobo de colaboracionista. Lanzando una mirada rasa sobre los colaboracionistas arquetípicos, parece más sencillo colgarles la mala nota a Quisling y a Laval, por ejemplo, y ultimar los detalles. A niveles cada vez más elevados de sensibilidad, tanto política como humana, deja de serlo al pensar en Brasillach o Drieu La Rochelle y no se puede renunciar al análisis. Del Lobo Vandor se sabe que quería un «peronismo sin Perón»… que, en definitiva, es lo que consiguió Menem y está haciendo Kirchner.

Notas

(1) Eduardo Anguita y Martín Caparrós, La voluntad. Una historia de la militancia revolucionaria en la Argentina, 3 t., col. Biografías y Documentos, Buenos Aires, Grupo Editorial Norma, 1997-2001, tomo II: 1973-1976, pág. 96.

(2) Sobrenombre que distinguía a Augusto Timoteo Vandor por su astucia cruel en el empleo de la oportunidad en coyunturas resbaladizas. Dirigente sindical del gremio de los metalúrgicos, «ejecutado por judas» el 30 de junio de 1969 en una acción de kamikazes del grupo Descamisados. Este grupo voluntarista se disolvió más tarde en el seno de la organización Montoneros, la guerrilla peronista de izquierdas.

(3) Encabezó el comando que buscó a Vandor a contra reloj por dentro del edificio y acabó con su vida. Detenido legal antes del golpe del 24 de marzo, fue fusilado en la guarnición de Campo de Mayo en enero de 1977.

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