brulote contra Ally McBeal

ASUNTO: por partida doble
FECHA: viernes 17 de octubre de 2003  13.10

Ally McBeal (1):

Ya sabes que todo te lo mando ahora doble. Por si se pierde, confiando en dos llega uno. Miente que algo queda, como decía Goebbels y practicaba Perón.

_____
(1) Alicia
Al(l)ison Grant, hija del hermano mayor de mi padre.

ASUNTO: dos charlas
FECHA: lunes 20  20.19

Allison:

Aquí van las charlas núms. 7 y 8. Relee con atención la 8 porque tiene mucha miga. Fue una conversación vibrante. Claro que la población fue cómplice, como lo habían sido los neerlandeses durante la ocupación nazi (véase el Diario de Ana Frank) y los norteamericanos cuando el FBI cercó y aniquiló a los Panteras Negras. Tú hablas del «asesino» Menem, pero tienes una memoria que no sabe llevar la casa, necesita ama de llaves, institutriz y varias mucamas: al «asesino» lo eligieron… ¡y reeligieron! Ganó por mayoría. Incluso lo extrañaban, y estuvieron este año a punto de votarlo de nuevo. ¿No perdió, acaso, en el ballottage? Y ballottage significa en francés ‘empate’, lo que implica que si empató con su contrincante fue porque tenía los SUFICIENTES votos como para participar y aspirar. ¿Te habrías podido presentar tú? ¿Eres tan popular como es él?

El general Antonio Bussi, que substituyó a Acdel Edgardo Vilas al frente del V Cuerpo, inauguró el primer campo de concentración que hubo en América: en Tucumán, apenas comenzado el Operativo Independencia, en febrero de 1975. El «informe Sabato» llegó a establecer el número fiable: 340. Tras la restauración democrática, los tucumanos votaron a este duque de Alba, a este Westmoreland argentino, a despecho de las atrocidades coordinadas, ordenadas, cometidas y sabidas. Claro que los argentinos son cómplices, pero existe una imposibilidad material de llevarlos a todos al banquillo, orilla el disparate incoar a un país el juicio de Nuremberg.

ASUNTO: «Lo que a vos te falta es sentido del humor» (charla-8)
FECHA: martes 21  19.41; 20.29, y 22.02

¿Usted cree?

Al hilo, hilito, hilo de la paleocontroversia que tuvimos y por si hubieren quedado dudas acerca de por qué nos fuimos de aquel estercolero (crimen + ignominia institucional = obediencia debida y punto final), te mando, a ti que te gusta «compartir» poemas optimistas y, con lo entretenidos que son, resignados y talcosos, la letra de un rock tremendo.

Es de León Gieco.

Lo cantó como parte de un recital que dio en el viejo Luna Park en 2000, creo, pero yo lo vi ahora cuando fui a principio de año, que lo proyectaron en el canal de cable Volver. Después Jimmy Twice (1) me regaló el CD. Lo tengo en casa y de vez en cuando lo escucho hasta que me entra la humedad de ese rayo de la guerra que cayó y me hace mal.

Tú serás una bruja, como dices (charla-8, 19 de octubre), pero yo soy malleus maleficarum, ‘martillo de brujas’, ¡ja, ja, ja! Y ¡ja!

Stand fast, nena!

ÍDOLO DE LOS QUEMADOS

Soy mezcla de baguala,
Internet y tango viejo
.
No hay nada más hermoso
que el lunfardo de Rivero
.
Sueño ir por Buenos Aires
y con Sabato tomar un café
para volar un ratito
con las alas de Gardel
.
Un sueño del 2001,
y del 3000 también
.

Cuando partí, mi viejo me aconsejó que no viviera
en San Miguel, Moreno, Ituzaingó o en Haedo

«Andá directamente donde están los presidentes.»
Por eso, en Moreno 411 y Defensa,
en una pensión mugrienta
se alojó este cabeza
(2).

Cuando no hay opción
el pueblo sufre y se la banca,
y, aunque es medio quedado,
nunca irá para la Plaza
(3);
la Plaza es de los años
y de las madres santas,
que buscan a sus hijos,
y los seguirán buscando
.
Es parte de la historia
.
Es parte de la sangre
.

Les doy una limosna a Martín Fierro y al Quijote
que están cansados de luchar,
pidiendo en plaza Once
.
No me trates como un dios:
soy sólo un bolso que hace shows
.
Extraño a mi vieja
en el síndrome del batón
.
Soy un muñeco roto
junto a la Biblia y el calefón
.

Hay un viejo podrido (4)
que quemó el jardín florido
y tiene un hijo imbécil
(5)
con la cara de asesino
.
Sabemos que este pueblo
aún vive de promesas
.
Las minas
(6) argentinas fueron más
después de Eva
(7)…
De que las hay, las hay

Nunca tendrás tu calle, Alsogaray
(8).

Compráme, soy barato,
canto gratis por los barrios
.
Como no entro en tu target,
no me pases por tu radio
.
Yo digo cárcel y castigo
a los corruptos y asesinos
.
Si la ley no alcanza,
sos persona que no es grata
.
Me hice ateo no más,
Videla usó mi Dios para matar
.

Vos, que le echás la culpa
a bolivianos y peruanos,
a los que cortan ruta
o están sus tierras reclamando,
no seas tan tarado,
el que te jode está a tu lado
.
Los diarios le dan tapa
y la tele un buen horario;
se sienta a cualquier mesa
a negociar la sangre nueva
.

Soy un guerrero más
de este rock que está quebrado;
estoy para el mangazo,
soy el ídolo de los quemados
.
No sé muy bien a dónde voy,
misterios tiene la canción
.
Me gusta la tranquilidad
de un cementerio viejo
.
Teméle a los vivos
.
Nunca te harán daño los muertos
.

Notas

(1) Uno de los diez sobrenombres de Nélida Quintero Oliveto, por la ley psíquica seguro que eso no será necesario aclararlo de repetir las cosas dos veces.

(2) Sinécdoque pars pro toto de cabecita negra. El que procede del interior del país y tiene un tipo aindiado.

(3) Elipsis, comprensible para cualquier habitante de Buenos Aires, de ‘Plaza de Mayo’, donde los días jueves las madres daban vueltas reclamando la aparición de los secuestrados desaparecidos.

(4) Perón.

(5) Carlos Saúl Menem, presidente de la Argentina en dos períodos: 1989-1995 y 1995-1999.

(6) ‘Mujeres’ en lunfardo.

(7) Se sobrentiende María Eva Duarte de Perón, Evita.

(8) Álvaro Alsogaray, ministro para todo y muchacho con la cara vieja y una chaqueta demasiado grande deformada en los bolsillos por los pecados de los gobiernos golpistas. Modelo del liberal de centroderecha en países dependientes.

ASUNTO: Un horror
FECHA: miércoles 29  15.25

Ha sido en verdad very gracioso releer nuestra última charla, la 11, porque allí está al abrigo la multa que pagamos por no entendernos, aparte de porque tú, last but not least, escribes AL MISMO TIEMPO que tu interlocutor, no le das tiempo a leerte que sigues escribiendo, sale tu pensamiento sincopado en pantalla, trastabillando, y debe contestarte en un segundo y después seguir con su hilo… si aún tiene uno.

Un horror.

Pero, digo, aparte de esta ficción de diálogo que caracteriza al Messenger en que no hay coincidencia en lo temporal, no coincidimos tampoco en lo espiritual y, claro, mucho menos en la otra gran ficción, la de los valores morales, donde te muestras invariablemente bienintencionada, carente de salero y expresándote con una ingenuidad que desanima.

Me decías que no entendías lo que te ponía… y estaba muy claro. Eran epítetos que le escribo en papel y le digo por teléfono a la mujer de un amigo poeta que vive en Zaragoza. He tenido varias musas que no han sido Stella y a todas les he escrito…; y vas y me preguntas qué es una «pasión malsana». ¡Y a una persona así le voy a hacer un planteo de que la tuberculosis es un grado de iniciación poética! ¡Me va a decir como Papá Noel que es una enfermedad, sabrá la vuestra grandeza!

Yo hablo con símbolos, mientras que tú despides un discurso «literal», prima. No sé si piensas de todo, pero todo lo piensas con la misma fijeza e idéntica indiferencia. Opiniones, ideas hechas, y a todas las quieres como a hijas.

No buscas más allá o por debajo del sentimiento de ser otra cosa que argentina. A mí me ha sucedido ser planetario.

Te mueves en la superficie; yo circulo por una napa, como un río subterráneo.

Tú lees, reaccionas, contestas y archivas. Yo medito, me desplazo y retorno por otro flanco a la cuestión.

Por eso preguntas más; yo no pregunto o casi nunca pregunto.

Y todo así.

Van también, por si no las tenías (no me acuerdo si te las mandé), las charlas 9 y 10.

ASUNTO: Ayer domingo…
FECHA: lunes 20 de febrero de 2006  21.51

…durante la charla de MSN, te informé de que teníamos una dirección en Internet que le habían suministrado al Primo Solitario (The Lone Cousin) y que él, generosamente, había puesto a disposición de los primos, sobre todo como «almacén» o «patio de vecindad» para colgar sábanas grandes y muy pesadas, es decir, fotografías que no se pueden enviar directamente a los buzones porque no tienen capacidad y se saturarían. Te dije que le escribieras para pedírsela, pero no sé si lo harás o casi seguro que no, que te conozco, Orozco, después acabas desayunándote tarde y si te pregunto «¿viste las fotos?», tú me respondes «¿qué fotos?», y yo te vuelvo a preguntar «…pero ¿el Rafa no te dijo nada?», y tú vuelta a responder «¿nada de qué?», y yo, «…que hay cuarenta y una fotos de la asamblea multitudinaria de los Grant el año pasado en Nethybridge y Rainer Minaya y yo aparecemos posando o desfilando con el tartán del clan y las banderas, muchacha», y tú, «¡Ah! ’tá güeno», y yo, ya bastante estufado, «¿te mandó la dirección de la página y las instrucciones para poder entrar?», y tú, «¿de qué página me hablás?, no sé qué carajo…, parecés mamao, ¿y quién es Rainiero…?, bueno, lo que sigue, lo que sea…».

Para sortear o tratar de solucionar estas lagunas que ni la de Setúbal dentro de tu cabeza cuando te levantas de la siesta, me acordé, se me encendió la lamparita, de que tenía un mensaje archivado en Word, un mensaje del Cousin con una especie de pergamino con las instrucciones bien detalladitas. Nada, te lo «recorto y pego» por el procedimiento de Ctrl + tecla C + Ctrl + tecla V y así me evito transcribírtelo todo a mano otra vez o de explicártelo yo que soy un negado.

Además de las cuarenta y una fotos de Escocia para «leerlas» necesitas tener instalado el Acrobat Reader, te aviso, verás que están los pies de fotografía que el Lone Rafaelito redactó para esas otras fotos que en estas fiestas pasadas, cuando estuvo en casa de su hermano, «escaneó», como dice él. En otro malón (mail), una vez que hayas digerido el contenido meramente informativo de los pies que redactó el Cousin, te enviaré los comentarios que me suscitaron a mí. Tienen otro tono menos austero, menos objetivo. Introducen algunas necesarias precisiones.

Son fotos antiquísimas que están en el chalé adosado de Castelar, en donde vivían tía Emilita (1) y tío Rafael (y los dos chicos de pequeños). De hecho, la tía murió en una de sus habitaciones en 1987. Actualmente, nadie sabe por qué, Bert ha permitido que se convirtiese en un basural. Él, Florinamorrrr y el James Sebastianucho (2) viven en el otro chalé, separado del basurero por una valla o medianera, ahora no recuerdo bien, construido después.

El Bert se orienta como un hurón dentro de esos cuartos repletos de escombros el suelo no se ve y encuentra los recuerdos personales que tú le encargas, va y los encuentra pisando un catre con una heladera encima y más encima ocho mil cuatrocientos tres diarios retorcidos y meados por un gato que se escapó a la calle y lo aplastó un coche que pasaba, como encontraban oro los mineros en California en la Gold Rush.

Allí guarda el retrato de tu abuela Vázquez. En el verano de 2002-2003, una de las veces que fui, le pedí que lo trajese, te acuerdas de cuál te hablo, ¿no?, y los tres primos, mano sobre mano, juramos sobre el retrato de doña Carmen la Gioconda (3) que ella era nuestra verdadera abuela y no el feto de la Drisaldi (4). Un juramento de corsarios por la belleza. Sandokán nos habría comprendido; a él también le vencía la fuerza de gravedad de Mariana Guillonk, la Perla de Labuán. Hay foto.

Por cierto, fíjate que en mi friso electrónico he antepuesto a tu abuela biológica y postergado a la mía. Ya sé que me dirás «¡Qué horror! Eso está mal. Eso no se hace».

No sé qué os habrá contado Gastón (5). El Mediterráneo es una charca de orina. Si uno, para «refrescarse», se quiere dar un chapuzón en la orina…, oye, él como médico sabrá a qué patología obedece esa conducta.

Notas

(1) La hermana menor de mi padre, su marido y los dos hijos varones Rafael Enrique Stupfler Grant, The Lone Cousin, y Alberto Eduardo, Bert, Albie.

(2) La psicóloga Florina Amor Pérez Luis, divorciada del primo Bert, y Diego Sebastián, el hijo que tuvieron.

(3) Carmen Vázquez Meyer, la primera esposa del abuelo.

(4) Emilia Drisaldi, la segunda esposa, abuela biológica mía y de los dos Stupfler.

(5) El ginecólogo Gastón Grant, sobrino suyo. Vive en Málaga.

ASUNTO: «tu tío Paul» y «tu tía Olga»
FECHA: martes 21 de febrero  22.51

Quedan algunos puntos que aclarar. Lo voy a hacer ahora porque tu malicia, por otra parte tan grantiana, no deja de escarbar y acaba haciendo un hueco. Hace un hueco o se hace un hueco. Está bien el juego de ping-pong, ¿eh? Así me gusta, que no te sientas ofendida y me sigas queriendo, aunque sea «de lo pior, un guacho, pervertido chechual» (charla-6 de MSN, miércoles 15/10/03).

Vamos a ver.

Puedo renegar de muchas cosas, de la tradición liberal, del mate, del tango, de las islas Malvinas, de la religión establecida, de Mitre que era un genocida, del fútbol…, de lo que quieras y te parezca. Hay pruebas palpables. Si no las hubiere, no harían falta tampoco porque yo lo confieso, no tengo empacho. Dejé de ser argentino, por ejemplo, estando allá. No es que esperé a irme para dejar de serlo; creo que nunca lo fui. Pero eso está suficientemente expresado en una parte de la crónica del viaje a Escocia, que si la leíste bien dedicación de la que no pecas, me exime de abundar y extenderme más. Podría ser un renegado por una artificiosidad de pura cortesía, pero no veo para quedar bien con quién. Por lo general, el renegado está mal visto en la sociedad, de modo que nadie aspira a ser un renegado, y menos por cortesía. Por cortesía se miente, se dice lo que no se piensa realmente, se dice lo que dicen todos para quedar bien con todos. Por consiguiente, no sale a cuenta fingir ser un renegado porque es seguro que crearán el vacío a tu alrededor. Si soy un renegado, pues, debo serlo sin ningún resultado ni éxito social.

La cuestión no es ésa, Alison.

La cuestión es que estás persuadida de que yo «reniego de lo propio». No te digo que midas tus palabras, porque yo tampoco las mido, pero lee mejor. Cuando tengas tiempo sé justa. ¿Reniego yo de lo propio? Acabo de regresar de la agencia de viajes, de comprar los dos pasajes de avión para volver a Nethybridge en agosto. Volveremos a desfilar allí. Esta vez llevaré mi bandera, la española republicana rebelde (rebelde en relación con la oficial, que sabes que es roja y amarilla). Oye, por el gustazo de contrariarte te invito a que pasees la vista por mi friso electrónico, la cabecera del mail, y compruebes cuántos y cuáles apellidos figuran allí. ¡Se te ha escapado que, no sólo no he renegado de mi linaje, sino que lo reivindico, lo recupero y lo enarbolo HASTA NUESTRA TATARABUELA HUMPHREYS! Sí, nuestra, porque también es la tuya. ¿O no lo es? Y no satisfecho con esto, no bastándome eso, he injertado a tu abuela, que objetivamente no era la mía, yéndola a buscar a su hidrosfera, mezclándola en sus partes líquidas con Elizabeth Lennox (1), que tampoco es nuestra bisabuela, y situando a una por delante y a la otra por detrás de mi abuela así emparedada.

Me puntualizaste en la charla del domingo que hablaba de «tu tío Paul» y «tu tía Olga» y evitaba nombrarlos como «mi papá» y «mi mamá», hundiéndome hasta las rodillas en una especie de cieno infantil.

Bueno, sí, es un lunar sujeto a interpretación. Quizás un lunar que sirve de funda a un melanoma. Ellos no me enseñaron a amar. Tuve que hacer unos cuantos cursos acelerados de amor, por mi cuenta y riesgo, porque el amar nos hace solos. Ellos dos no creo que se amaran. De tu tía, por ejemplo, con la que conviví más, estoy seguro. Su especialidad era la ambivalencia, un conjunto de maniobras que a largo plazo hacen más daño que el odio. La madre adoptiva de Tarzán, que era una mona, empleaba espontáneamente el cariño maternal que tu tía no podía sacar porque lo tenía obstruido, y, si se apoya uno menos en la perspectiva, también era una mona como la madre adoptiva de Tarzán. Mi madre si quieres, para entendernos, le digo así era un árbol retorcido que daba digamos unas bayas, unos frutos de los que caen pocos al año. Con mi padre tuve una relación pasajera; piensa que falleció cuando yo tenía ocho años. No es lo mismo que tío Diego, que murió cuando tú tenías o ibas a cumplir los treinta y cuatro. Ya estabas formada, te habías desligado simbólicamente de él y de su influencia, benéfica o maléfica. El impacto es distinto. Cualquier detalle te trae a la memoria sus virtudes, sus defectos. Por qué la cagó o la acertó. A mí la vida no me brindó esa oportunidad. Esto no lo digo para quejarme. Un viejo quejica es lo peor que hay, peor quizá que un delator, o, en fin, en la escala zoológica se igualan. Lo digo porque «tu tío Paul» es un absoluto desconocido. Veo las fotos en las que está él, estas que el Lone pasó por el scanner, y lo identifico, sí, fue mi padre, una parte de mí fue entubada por su uretra, se hinchó en su orgasmo dentro de mi madre, si lo prefieres poéticamente. Pero poco más.

Tú quieres a tus padres o el recuerdo que te dejaron, con un cariño sincero que no tiene con qué parangonarse, cualquiera lo sabe realmente, eso lo sabrás tú y nadie más que tú en la soledad de la conciencia, en ese diario íntimo donde solemos mentirnos. Querer a tía Yolanda no era difícil, porque era la mujer más mansa que he conocido. Querer a tu viejo me parece que ya era un poco más difícil.

La cuestión vuelve a no ser ésa.

Tú tienes una visión más directa de lo que debe ser la familia; quiero decir, tus familiares son esos que ves todos los días, que viven donde tú vives, tu cuñada, tu hermana mayor el último miembro sobreviviente del núcleo inicial, tu hija, tus sobrinos, sus hijos (quien los tenga, que no sé), tu sobrino Gastón a quien veneras… Kitty (2), el Lone, Albie, su mujer, su hijo, yo, mi mujer, mis hijos…, todos los que quedan y que no viven ni están contigo en Santa Fe vivimos en un suburbio marítimo-emocional de esas partes líquidas que te decía. Estamos mezclados, nos quieres un poco, pero la mayor parte del tiempo nos recuerdas. Somos eso: recuerdo. Cuando hayamos muerto, lo seremos más.

No hay amargura en esto que te digo. Hay como una marea estoica de ascenso. Se dieron las cosas así. Por lo demás, nos volvemos acomodadizos cuando la distancia no te deja más margen que el de escribirnos, porque es casi seguro que no nos volveremos a ver. ¿Has leído lo que le escribía Isabella Ann, nuestra tía bisabuela, a James y que saqué de una carta de ella y ahora lo uso para cabecera del MSN? También se lo dije a la madre de Kitty la última vez que nos vimos en la mansión de la calle 25 de Mayo de Mar del Plata y ella no me creyó. Enero de 1976.

Me unen lazos a la familia que yo formé, eso es evidente. Quiero a mi esposa y a mis dos hijos. Ahora en enero vino Noctifer de La Coruña a visitarnos, creo que te lo conté. La extrañaba un montón; cuando pasa tiempo y no nos vemos físicamente, la extraño, claro. Pero hablamos por el «fideo» del MSN. La tecnología informático-telefónica ha hecho de la distancia dominio de la voz. En época de Isabella y el bisabuelo la distancia era dominio de los sentimientos y la añoranza desgarradora solamente; hoy por hoy es dominio del timbre y la voluntad. Te sientas frente a la pantalla, si eso es lo que quieres, y hablas.

Pero por tercera vez ésa no es la cuestión.

Mi concepto de familia no termina en la familia que formé. Ni en ti, ni termina en el Lone, ni en el Momo (3), ni en el Batata (4), ni en Rena, ni en los demás. Para asegurar su salud y supervivencia extiende sus pseudópodos o un muñón articulado y etérico como el cordón de plata de Hornell Hart sobre el Canal de la Mancha, y sobre el Atlántico, llega a Seattle donde vive Denver Dan con su hijo Logan Christian, y remonta Alaska para el intercambio de dones con Rosemary y Richard, sé que en agosto estará Norman (5) esperándonos con el ómnibus en la placita de Grantown-on-Spey, y volveré a ver a Don, a Judy Lewis, la mujer del Chief, a otros clansmen kinsmen… Avena la familia en el clan, que es un concepto más vasto, uno que se puede inventar, de absurdo más personal y de diseño menos industrial que el de la familia-que-te-conoce.

Donde haya un Grant, me darán agua sin importar mi rango, sin que tenga que hacer valer la respetabilidad de ningún supuestamente «libre» individualismo. En ese sentido de la redistribución del parentesco que no es estricto ni es directo llevo bien claras las cicatrices de «sobre a vos que te gustan los linajes»: es a la vez mi linaje y el de todos.

el grant Grizzly gris

Notas

(1) La primera esposa de mi bisabuelo James William Grant, quien, en segundas nupcias, se casó con Jacinta Jessie Telford, mi bisabuela biológica.

(2) Kitty Grant, otra prima, la más comprometida con la política, interludio de adolescencia dormida, asombrada, antes de la acometividad de las Damn’ Rebel Bitches del ’45, hija única de Nela Marcón Morales y el tío Willie. Nacida en Mar del Plata, vive en Córdoba capital. Carne prohibida para los primos que la espiaban cuando se quitaba el traje de baño en el patio.

(3) Darío Agustín Miño, uno de los hijos de Kitty.

(4) Cristian Casavega, hijo de Norma Grant, una de «las mellizas».

(5) Alastair Norman Grant, el joyero que me tuvo alojado en su cottage de pintor de los fondos del jardín de su casa de Dulnain Bridge en el verano de 2008. A pesar de algunos choques, se establece entre nosotros cada vez que nos vemos una conexión que se transparenta hasta mucha profundidad y que el humo de las afinidades lleva por encima de la nacionalidad que excluye y la lengua que confunde. No me propuse convertirlo en mi tío cuando lo conocí, pero una atenuación de la muerte y prolongación de la identidad alteraban la certeza de que no podía estar con tío Willie, el padre de Kitty. Era la prueba de la existencia del «aire Grant».

Esta entrada fue publicada en Epistulæ in bello (apóstrofes y sátiras). Guarda el enlace permanente.

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