apóstrofe a Lula

DE: Patricia Rodón, Lula
PARA: tertulia de combate La Claraboya de los Viernes <patuleansarina
@hotmail.com>
Re: La importancia de llamarse Muchnik (dossier).
FECHA: Wed, 21 Aug 2002  02:44:19

Estimados tertulianos, tertulienses o testosterógamos (tache lo que no corresponda)

Más allá de la nutritiva polémica que han llevado y de la cual acabo de recibir una crónica digna de un anal, me falta información para comprender cabalmente (lo cual nunca significará completamente) cómo empezó esta batalla con final lírico, por usar un eufemismo barato.

Pregunto: ¿el Marcelo Cohen del que hablan es el escritor argentino, autor de El país de la dama eléctrica, El sitio de Kelany, El oído absoluto, El fin de lo mismo, Hombres amables y Los acuáticos, entre otras novelas?

Pregunto: ¿el 21 de diciembre de 2001 que se destaca como pequeño dato temporal es el mismo que viví yo?

Pregunto: ¿a quién le escribe Cohen?, ¿a qué viejo rencor encarnado y fantasmal de su estancia en Barcelona?

Lamento si no termino de comprender. Si tienen ganas, explíquenme. Si no, ya me invitarán a otra fiesta caníbal.

Besos,

Patricia.

DE: tertulia de combate La Claraboya de los Viernes
ASUNTO: Algunas aclaraciones chorrean… Pásales una gasita.
FECHA: miércoles 21 de agosto  19.30

Lula:

Sé que tú también respondes a un alias de guerra, vórtice donde se hunde y fallece el nombre civil de «el que será otro», como presintió o prometió en un ademán Rimbaud, liado en la lucha de separar el nombre de la personalidad o, en su defecto, de la liquidación de la personalidad, de quien somos choznos cuando huimos de lo que decidieron que fuéramos y contemporizamos en ser.

1. Es ese Cohen, en efecto. ¿Has leído Banco de pruebas, el segundo libro de memorias del Escarabajo Pelotero? Pues en la página 252 lo explica. Si eso no es un arreglo sin arrebato, prosigamos imperturbablemente nuestro camino comiendo unas nueces.

2. El 21 de diciembre del año pasado, fecha del comienzo de la «1.ª guerra sármata», apareció el Pelotero hablando en el noticiario de aquí, de las 7.30, tempranito, tal como dice la carta, pontificando sobre los argentinos sin temblar y vendiendo la receta del cadáver (que ya el FMI expidió a la morgue).

3. La fecha no tiene ninguna relación contigo. Tú viniste a Barcelona y estuviste en la tertulia de El Pato con tu prima en el verano de hace dos o tres años, creo. Me inclinaría por el noventa y nueve.

4. No es Cohen el que escribe; el del «viejo rencor encarnado» soy yo.

Lleno de sangre y falto de pulso,
venganza, rencor, emoción cristiana negativa,
todo músculo hacia arriba

A veces un gran impulso
.

Tal vez no fuera suficiente, pero creo que los demás están convenientemente inoculados.

dinamo

Re: Algunas aclaraciones chorrean… Pásales una gasita.
FECHA: Sat, 24 Aug 2002  00:34:32

Tarareante Dínamo (perdón, pero en mi diccionario se escribe con tilde)

Si es ese Marcelo Cohen, lo siento. No he leído Banco de pruebas, libro que aparentemente no ha publicado en una editorial de esas «importantes», según consta en las referencias bibliográficas que tengo a mi alcance. Lo cual no quiere decir que no lo haya escrito y circule en alguna versión casera y bastante ajada en algunos círculos mágicos (si no fueran mágicos, tendrían otra forma), en una que otra tertulia zoomórfica, o en los pies de página de tesis doctorales de profesores que aún no nacieron. Tampoco descarto que, como todos somos choznos y mestizos de vaya a saber qué cóctel genético, hayan optado esta temporada por divertirse (o aburrirse) de otra manera y que todo ese cuento del attach sea sólo eso: un cuento.

Pero dándole un mínimo crédito a sus siempre bien recordadas por mí referencias de lecturas, tengo que confesar que lo siento. Sigo en la oscuridad hasta que alguien me alcance algún dato más respecto de Banco de pruebas y del tan altamente sospechoso «segundo libro de memorias del Escarabajo Pelotero». De la página 252, número par y fácil de tipear, ni hablemos.

Pregunto: ¿algún parentesco de laboratorio, alguna vecindad de probeta, del Escarabajo Pelotero con El pato loco? O acaso, ¿algún cruce de La isla del doctor Moreau con La isla de Guilligan [sic]?

Cuando me refería al 21 de diciembre, lo hacía sobre el 21 de diciembre de 2001, el día que Argentina estalló, las plazas de todo el país se incendiaron y hasta los que lo vieron por televisión, lloraron lágrimas catódicas y de las otras.

En efecto, yo estuve en Barcelona dos abriles consecutivos, en 1999 y en 2000, y fui a la tertulia una nochecita plácida en la que hablamos de Lautremont [sic], tomamos cerveza, comimos pizza y mi prima casi se desmaya en la vereda. O sea, te confundiste el párrafo biográfico, pero está bien, porque apenas soy un episodio turístico y yo misma no me acuerdo de quién eras vos, dínamo.

De gasita y grasita, paso.

lula

DE: tertulia de combate La Claraboya de los Viernes
ASUNTO: Con lo que gastas en olvidarme,
pagamos a escote el recordarte.
FECHA: viernes 6 de septiembre  20.37

Pido disculpas por la demora en contestar; estuve nomadeando por Escocia, buscando el sitio donde mi familia arrojará mi montón de cenizas cuando muera, en las «tierras altas», utilizando la orientación de los vientos que ellos sí descansan del lago Ness para sobrevolarlo todo lo eternamente que me dejen y terminar de exterminarme, y regresé el martes por la noche, muy rendido. Pero aquí estoy, a pie de página.

Le dices a Galloway que recibiste un «obscuro» texto, sobre el cual ya te hice el miércoles 21 de agosto unas aclaraciones bolineras, que ciñen bien el viento y te hacen salir a barlovento.

Creí que esas aclaraciones habían sido suficientes, como una copa de malvasía después de un estreno del ballet de la Scala.

Las aclaraciones que para el examen visual del entusiasmo serían una llave y un depresor de la lengua que permite mirarlo por dentro sirvieron para «espesar la obscuridad» (tu carta reproducida en un mensaje de Galloway del lunes 26). Atribuiste a Marcelo Cohen la mentalidad de escribir las cartas que forman la columna vertebral del dossier, siendo que él pactó con el editor la corrección de sus novelas, aceptó que tuviesen una vaguedad que el editor estaba capacitado para precisar, según éste apareció casi desnudo en sus memorias confirmándolo (en la famosa, por su despiece, página 252 de las memorias DEL EDITOR, a ver si al fin nos entendemos). Interpusiste, colaste a Cohen entre el sujeto Editor (Mario Israel Muchnik, la totalidad) y el predicado contráctil de la tertulia, cuando no entre el sujeto y sus atributos, muchos de los cuales, cuando alguien los cuente, descubrirá que son trebejos que le colgamos nosotros.

En el último mensaje que me dirigiste confundes en una trabacuenta más elevada al Cohen novelista con un Cohen autor de memorias que seguramente aún no ha nacido y no se ha de contar. Debo confesar que ignoro todo cuanto se refiere al funcionamiento de las asociaciones en la mente humana, pero no veo en absoluto qué relación podía haber entre Marcelo Cohen y la paternidad de Banco de pruebas, mencionándose al Escarabajo Pelotero y haciendo el resto, hasta en sus menores detalles, el guionaje de un arreglo entre ellos dos. ¿Por qué iba a guardarle rencor, como lo ves tú de lejos, pero no por detrás, si había habido un arreglo? ¿Porque se arrepintió? En el mensaje del 21 te aclaraba en el punto 4 que el «viejo rencor encarnado» lo encarnaba yo y que los otros compañeros de la tertulia con la excepción del coche Phantom 8000 y la admirable defección del Parisino se solidarizaron con ese rencor.

Es tal el merdé de malentendidos y el belén, que dudo de si responsabilizarme de las aclaraciones será de mi incumbencia y creo que con meterme en esa cuestión acabaré en un tembladeral. Hablé de una llave. Una llave sirve para abrir una puerta, pero no te has de detener en el umbral. Si hubieres leído cuidadosamente todo el dossier, habrías caído en la cuenta de que Marcelo Cohen es nada más que una menina en el cuadro, que la guerra la emprendimos contra el editor Mario Muchnik, que el Escarabajo Pelotero/Pelotudo y él son la misma persona y el mismo impostor. Pero da la sensación de que tropezaste con la fama de Cohen y te quedaste en el prólogo, no seguiste, maníaca de la fama.

Dices «yo rígido no tengo nada», y manifiestas la rigidez de los que quieren ser informados en todo antes de empezar, antes de entrar. Es la rigidez del periodismo, que informa sin dar sentido. ¿No ves que explicar quiénes somos nos fija vanamente, nos amoneda? Quieres que te comuniquemos quiénes somos en vez de esperar a que te expresemos o se exprese por nosotros el destino ulterior de lo que está en la historia, pero no somos. Y aun con relación a la moneda quizá nadie te haya hecho notar hasta ahora que vives ignorante de la ventaja de no poder ser contemplada de frente: la sugestión de que en el dossier existimos de perfil.

Claro que supongo y tal vez sea injusto, pero la luz que ha de «iluminarte al respecto» no te la voy a dar yo, ni Macías Galloway el Enamorado a Veces, que en el asunto de Atlántida, la musa del foro, le faltó. El prólogo tampoco. ¿Eres la Lula que pienso, la novia de Sailor, pasada por los belfos de Willem Dafoe, donde las blandas pierden el nombre, o eres Cho…lula, «loca por los astros»?

No fuiste un «episodio turístico», como tu falsa modestia maniobra, y yo me acuerdo muy bien de ti. La noche del 27 de abril de 2000 que viniste a El Pato estábamos en derredor de nuestra mesa Johnny Melenas el terror de las nenas, el Pulpo, tú (yo frente a ti, al lado de Johnny y debajo de la espira de la escalera, mi lugar) y tu prima del otro lado de la mesa. Habría anhelado que esto fuera bastante, pero como tu memoria biográfica no ofrece ningún contraste como no la ayude la memoria ortográfica, te invito a consultar la carta con sus labores de punto o de malla titulada «Contragolpe» (torpedo II, como se la conoce). Allí están todos identificados con sus nombres civiles, regularizados y empobrecidos como a la gente le gusta, como a ti, que pides información, datos. Echa una mirada al coro de pp. 11-14. «Un tal» que soy yo (lunes 26) y que confeccionaba la lista no está, pero firma. Estuve todo el tiempo delante de ti, pero tú sólo hablabas con Johnny y ni siquiera en el Pulpo reparaste. Estuve hablando contigo afuera, cuando el centro temático giraba en torno a la nostalgia de ir a comer pizza a La Pizza Nostra y tu prima quedó desarreglada en un deliquio y hubo de sentarse en un bordillo de la calle Aribau.

Para ser escritora, no eres lo que se dice una fisonomista…

Soy el barbón, el más viejo de la camada y el que odia desde hace más.

En la tertulia te nombramos, te comparamos y te recordamos como Lula, «sin pudores». Dejemos a Patricia para las caricias.

No quisiera, desde luego, causarle la ofensa de lecciones de cómo hay que leer, no por que usted se enfurezca, sino porque la advierto completita como a Marilyn cuando dio las primeras señales precursoras del mito y las dio con estas palabras: «Aprendí a caminar cuando era bebé y desde entonces no he recibido más lecciones»…; pero ¿quiere usted leer las 83 hojas, por favor?

dinamo, un tal, sin tilde;
tu grafía está más cerca
de la upsilon etimológica;
para corregir no hay que pedir perdón,
hay que tener más de un diccionario

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