ORTO Y DECLINACIÓN DE “ESTO CONSTANTE”

DE: el novio de las Musas, Petrarquita de los Poetas Muertos

PARA: todos

ASUNTO: Cambio de identidad electrónica, que para eso soy el robot lírico

FECHA: Wed, 25 Dec 2002  13:05:52

Hola, gente del bronce literario:

Aprovecho que estoy en casa de la familia y tienen Internet para escribiros dando cuenta de mi nueva dirección electrónica. Lo de felicitaros las fiestas, lo dejo a voluntad. Nos vemos pronto, con nueva dinamita para la tertulia. Hay material en la alacena, al fresquito invernal, y nuevos bollos en el horno. Habrá que esperar a mi regreso. Un abrazo a toda la cofradía, y a mi musa silenciosa, un besín que para eso tengo bula.

PARA: la dinamo

ASUNTO: ¡Fuego el tres!

FECHA: Tue, 18 Feb 2003  14:10:35

Al ir, siempre los primeros,

al volver, siempre los últimos.

Quedamos pocos para la gesta, pero espero que seamos más que los de siempre y se apunte el pulpo y, por supuesto, rosa fría. Estoy encomendándome para la batalla, sacando punta a las patillas del enchufe y conectado día y noche a la pared. Llevo un tercer soneto para la silent man-eater, tórrido y comprometedor, porque, tengo que confesarlo, también yo he tenido días ha algún sueño erótico-morboso entre los brazos de Morfeo.

Estoy dándole vueltas al poema de La guerra de las dos risas y tal vez llegue a tiempo para el viernes. Sigue en el dique seco, aunque más reparadas las cuadernas, el poema de Ruggero von Blume que promete ser interminable, no sé si por su longitud o por lo dilatado de su escritura. Te llamaré antes de partir para Barcelona, en vilo por saber la suerte de nuestra peregrinación a las Franqueses y, cómo negarlo, por ver a la hoplita* del mio cuore.

Velaré las armas hasta entonces.

_____

* Otra forma de aludir a rosa fría.

ASUNTO: Ardo sin humo, quemo sin llaga

FECHA: Thu, 27 Feb 2003  13:00:58

Salud, Dinamo:

Esta tarde voy a llamar a Maléfica después de varios días de descanso tras las jornadas intensas en actividades y emociones de Barcelona.

Tras dejarte el sábado en tu casa, salí a dar una vuelta con Juanjo*, charlamos de Maléfica y rosa fría y me fui a dormir a las cuatro de la mañana. O sea, que lo dicho en el chiste sobre los cartujos: «cama dura, comida mala, me voy».

Estoy también metido en la empresa de que me den trabajo en la editorial Masson que está especializada en medicina, y sería un jalón más en mi carrera de especialización traductora. Este año el trabajo está escaso y no me va a valer trabajar para una sola editorial.

He terminado el poema que di comienzo en Barna, «Sé que eres el Mal y no me importa» y que he titulado A Maléfica, una vez más**. No sé si me ciega la pasión de padre y autor, pero creo que es de lo mejorcito que he escrito; cuando pase por la perrada de la tertulia saldré de dudas.

Impresionado estoy por Bogart*** el duro, personaje de cine de barrio y estatua, como él dice, no para una plaza cualquiera, sino para el Helicón. Espero que éste sea el comienzo de una relación larga y duradera, porque es un granadero, luchador y con ideas. La de fundar una revista, pese a mis reservas en el Caffè di Roma, me entusiasma y me da miedo por la corta vida de la mayoría de las publicaciones. Sin embargo, me pareció que tenía experiencia y ciertas cartas en la manga muy a tener en cuenta. Yo estoy dispuesto a colaborar, decid el día y la hora. Sombrero de alas anchas, látigo de fantasía, herreruelo para cubrir el rostro y el acero, y espuelas para anunciar a los poetas con el tintineo de su estrella.

Respecto a rosa fría, he reflexionado mucho sobre ella y creo que estoy enamorado de su valentía, de su arrojo y de sus locuras. Creo que es lo que me gusta de ella, pues poco más sé de su vida, y lo que importa. He pensado que eso es lo que me ha tenido que atraer de ella, algo que le falta a Silvia. Rhea Silvia tiene muchas virtudes, pero no la de ser valiente, decidida, «arriscada» y loca; y creo que rosa fría puede ser todo eso.

Si ella admite el cancionero de lonh no habrá problemas, porque no creo que yo esté sólo jugando con ella, no, es algo más, hay algo de mi ser implicado, y quiero frecuentarla y que salga con nosotros a navegar en nuestras locas empresas. No sé si podré conciliar estos dos amores, el amor profundo que le tengo a Silvia, y al que no pienso renunciar, y este nuevo deseo de «herir» a rosa fría con mis poemas; es, como dijiste, un placer sádico tan voluptuoso que no quiero renunciar a él. Cómo no escribirle cuando lo está esperando y tiembla deliciosamente con la lectura. Silvia ya no tiembla con lo que escribo, lo da por hecho, es el tributo justo a su existencia.

Así que no pienses que soy un desalmado, no, hay algo peligroso en mi aproximación a la hoplita, pero espero saber controlarlo (ingenuidad de los jóvenes).

Para concluir, estoy leyendo a Cavafis, me interesa el punto de vista con que «ataca» sus poemas históricos. Lo estoy estudiando para el Ruggero von Blume; pienso aplicar el punto de vista sorprendente de los poemas de Cavafis con la multiplicidad de voces de Edward [sic] Lee Masters. Veremos qué sale, porque, de tanto documentarme, voy a estar agotado y sin ganas de escribir cuando tenga que iniciarlo.

No sé si sigue en pie lo de ver a los del grupo León Felipe****; ya te llamaré para decirte cómo fue con Maléfica, y para que me cuentes las novedades (con especial atención a rosa fría, ojo). Lo de ir a la lectura de YO***** está complicado y me da no sé qué quemar este cartucho y no guardarlo para otra ocasión (sí, todos tenemos que negociar las salidas, y hace poco que he vuelto de Barna).

Estaremos en contacto, un abrazo.

EL ROBOT LÍRICO.

_____

* Compañero de la primaria, abogado. Vivía en la calle Sepúlveda, enfrente de la finca en donde tenían su piso los padres de Petrarquita.

** Le cambió el título posteriormente por presión de rosa fría.

*** [Josep Maria] Mateo Rello.

**** Los que se sintieron llamados así, poetas de Santa Coloma de Gramanet que formaban parte de los «protoelementos cosmogónicos» del Bogart.  

***** Pereira. La defensa de su tesis doctoral.

ASUNTO: Somewhere nowhere at any time

FECHA: Tue, 11 Mar 2003  11:34:37

Tengo la lámpara de Aladino, deseo tenerla siempre encendida y no agotarla. Si la pierdo, bajaré de nuevo a la cueva, sin amuletos, para recuperarla o para perderme.

Un abrazo, hermano.

Somewhere nowhere at any time

Salud, dinamo:

Llevo una velocidad en el cuerpo que me aterra. Me siento como uno de esos aviones del once de setiembre, lleno de queroseno, y en vuelo diagonal contra las Torres Gemelas. Ardo como un aerolito en contacto con la atmósfera de su recuerdo y no dejo de pensar en que he caído en la trinchera cavada con mis propias manos, esa trinchera en la que ya estamos todos metidos y que no deja de abrirse a nuevas galerías y recodos que dan una intensidad de reverberación de carretera, en la que todo es posible y lejano por mucho que te acerques. Ahora entiendo tu desazón con Maléfica, esa insoportable tentación de llamarla y oírla, de cambiar el curso de la historia con la poesía, el camino en verso de lo que debería ser y los dioses siempre niegan. Yo he pasado de ser el esteta deseoso de robar a la vida sus bellezas para tener hambre de náufrago, ceguedad de cautivo en mazmorra, fe de devoto, ansiedad de toxicómano.

Pienso en ella todo el tiempo, a todas horas, y cuando no, sueño con ella, ido de la realidad, en el paraíso de su presencia, maquinando con la serpiente para perderla, para que ella muerda la manzana y devorarla yo, con hueso y todo, y dejar que arraiguen sus raíces en mis entrañas. Trabajo con fiebre en las venas, esperando acabar, para pensar en ella, para escribir versos, que desahogan un segundo y me llevan a componer otros para salvar con cada peldaño la escala del tiempo y el espacio.

Te escribo a ti para cerrar el triángulo que hemos creado de unas semanas hasta ahora. Es la válvula de escape para no invadir su vida, no acosarla, llamarla ni llegar a ella directamente a través de su correo electrónico. Tengo que calmarme y tú serás la camisa de fuerza, pero también el mensajero de mis cuitas, el confidente de las horas bajas y los sueños elevados. Sufro, pero no quiero que esto pare, ni se acabe ni pierda la intensidad que me tiene el cuerpo electrizado, en una desazón que sirve de combustible para sentir todo el tiempo sin anestésicos.

Ardo, ardo, ardo, cada vez con mayores dificultades para no desaparecer en combustión; el robot lírico ha entrado en un espléndido cortocircuito entre la voluntad y el deseo, pero es el precio de entrar en el cielo por la puerta trasera.

El pacto de caballeros hará que obvie lo que pasó al dejarte en casa el viernes por la noche; sí te diré que paseamos toda la noche, de nuevo llegamos al puerto y terminamos en la plaza de la Universidad y ella cogió el metro a las cinco y pico de la mañana. Ella es realmente una musa, vaporosa como la sirena de un barco entre bancos de niebla, con una mirada febril de melocotón en la que sólo pienso en bañarme. Estaba electrizado, con el cuerpo dolorido por la tensión, y una nutria royéndome el aliento. Me tambaleaba camino de mi casa, hacia la nada, hacia el autobús de vuelta, tronzado, rasgado como vela en la tormenta, y llegué para encontrarme con mi hermano*, que estaba despierto trabajando con Internet y divertido con saber a qué hora llegaba a casa, pues no me había visto en todo el día anterior.

Te diré que pasó algo que atribuyo a la tensión abismal que me recorre el cuerpo y alma. Una vez en casa, mi hermano alucinó porque fundí dos bombillas, una del escritorio y otra el globo de la lámpara del comedor. Era encender el interruptor y explotar con ruido sordo y corte de luz incluido. Creo que podéis dejar mis motes actuales, Petrarquita y el robot lírico, y llamarme directamente Carrie.

Espero mi próxima visita a Barcelona, y sufro por no saber si estaré a la altura lírica de lo que se espera de mí. Hemos creado un universo mítico y ahora no nos queda sino vivir correspondiendo a lo soñado y hecho realidad. Cuando envíe este mensaje desde el Cyber-café leeré lo que me has enviado de ella; espero que sea la cantimplora para cruzar este desierto. También te incluyo en la carta un soneto medicinal, uno de los ungüentos que me hacen pasar las horas en la nada.

Que la llama del aprendiz de brujo arda largo tiempo para vivir en un incendio implacable e inextinguible.

So long, dinamo.

_____

* Fernando, el mayor, con quien más tarde se pelearía por su concepto recalcitrante de la moralidad.

DE: Petrarquita

PARA: rosa fría

ASUNTO: Un revólver para la Musa con silenciador

FECHA: Thu, 13 Mar 2003  20:36:03

La hiedra que me estrangula aún me permite hablar, oh loba vagabunda.

Me preguntas si mi silencio es deliberado. Lo es, sé que la locura está haciendo mella en mí, pero me reservo el derecho a administrarla. También sé por indiscreción entre canallas que no estás enamorada de mí, que sólo te arrebata mi delirio poético; no importa. El hierro cuando entra en la carne no hace distingos. ¡Qué importa si me hieres con daga, puñal o misericordia! Yo sí me estoy enamorando (qué reserva del orgullo usar el presente progresivo cuando el proceso se ha consumado).

Ahora podrás hacerme sufrir, porque el placer no es de esta vida, pero conservo la propiedad y, como los borrachos con señorío, me voy circunspecto a casa a dormirla. No montaré el escándalo por tascas y figones. Me iré con el corazón roto y las monedas de tu recuerdo tintineando en el bolsillo. Quincalla para acallar la vida, pero suficiente para pagar la espuela.

Sabes que los hombres son cobardes; de los poetas no das razón porque nunca has conocido a uno. No te voy a facilitar las cosas; si quieres saber si nos sangra el corazón o si los pulmones son de plata o nuestros ojos ven con rayos X, tendrás que venir a mí para descubrirlo.

El viernes de la semana que viene iré a Barcelona; me tendrás ese día y el siguiente a tu disposición.

¿Querrás jugar conmigo o tienes algún compromiso?

El revólver está caliente y tengo pólvora en las manos.

PETRARQUITA.

ASUNTO: [ninguno]

FECHA: viernes 14  18.36

¿A qué te refieres cuando dices que «revelé los secretos del petrarquismo»? ¿A los 12 tumorcillos de las instrucciones de uso? ¿A la crónica que escribí para Jimmy*, para difusión y consumo transatlánticos? En ambos textos hago un análisis y la descripción que podría hacer un médico forense. Es cierto que documento una fementida figura paterna de rocalla, pero qué quieres… La edad no viene sola. Y, en todo caso, ella no podría hacer nada para redimir esa figura porque sería la de un padre corrompido.

Además, con los 12 puntos de hidalgo pretendía que entrase en un módulo pacífico. Había llegado la hora de aliviar la presión; sin que seamos los que sepamos dar el mejor ejemplo de cordura, uno de los dos tiene que graduar la situación dentro de un prudente baño de María hasta que llegue el otro y le dé todo el hervor. Y me ha tocado a mí, que vivo cerca y soy más feo.

Fíjate que los demás de la tertulia no bailan esta pieza. Johnny me pidió el lunes por teléfono el mensaje de ella del viernes 7 y quedó entendido que no se lo enviaré porque ella no me dio su permiso.

¡Estáte atento a lo que revelas tú, so patito! Ella sabía que venías el viernes próximo, ¡al galope, march!… Si ponemos de acuerdo el desliz con una perspectiva militar, se trata de un traspié táctico. La ibas a pillar con la guardia baja otra vez, como pasó el jueves 6. Y ahora, nada.

La sondeé para ver lo que sabía y cuánto, y, vamos, como si hubiera formado parte de una comisión investigadora. Sabía como Bob Woodward y Carl Bernstein del affaire Watergate.

¿Y tú cómo sabes que viene si yo no lo sé? fingí despabilarme.

Él me lo dijo. ¡Ja, ja, ja!, ¡es tan débil!

Ódiala. Rebélate.

_____

* Nélida Quintero, Jimmy Twice.

PARA: la dinamo

ASUNTO: [ninguno]

FECHA: Thu, 20 Mar 2003  20:59:28

Dinamo, dinamo, estamos en la misma tesitura que en el 92 con Maléfica.

No necesito a nadie para andar, una cosa es que seas confidente y otra suplantador. Sé que el error ha sido de rosa fría, que no ha enviado los mensajes a quien debía. Habéis hecho un juicio de mí sin llamarme al juzgado. Parece como si fuera un niño de teta al que hay que administrársele lo que se le da. Luego pasas a la descalificación directa sin pensar dos veces lo que dices, como si la amistad de todos estos años no te hubiera enseñado nada sobre mí. Está bien. Respecto a lo de si soy o no poeta, estoy cansado de que se me quite y ponga el título a voluntad; es como si cada vez que dijera mi nombre tuviera que bajarme los pantalones para justificar que tenga nombre de varón. Estaba feliz de ir a Barcelona y ahora estoy muy cabreado y triste.

No sé en qué juego andáis, espero que mañana me lo expliques pero sin mensajes de otras… Si quiere, que me los envíe o dé en mano. Es lo mínimo que merece el poeta (¿poeta?). Aunque tal vez no merezca la pena, pues ya me habéis juzgado. Y mañana, ¿me tenía que portar mu bien para que me dieras los mensajes? Tú tienes tu temperamento y yo el mío. ¿Crees saber todo lo que pasa por mi interior? ¿Vas a juzgar como siempre de forma temeraria? Creo que merezco, por lo menos, el beneficio de la duda. Siempre te ciegas y arremetes como un toro; a veces también se aprende algo en los chiqueros. Tú llevas quince días hablando a diario con ella, viéndote ahora sí y ahora también. Yo llevo quince días en el desierto y te atreves a decirme si tengo sed o no, lo que quiero tomar y si debo hacerlo sentado o de pie.

Déjame también que juegue mi baza.

Un abrazo, del robot roto.

ASUNTO: Vivo a trescientos por hora…

FECHA: Tue, 08 Apr 2003  17:57:30

(Dinamo, esta carta es para rosa fría, pero tiene el cupo del Messenger a tope y no entran más mensajes. Avísala y que despeje su correo electrónico; como yo tengo problemas para mandarle los mensajes, envíaselo o entrégaselo.

Sé Miguel Strogoff y haz que le llegue este ucase. Un abrazo.)

*  *  *

Gracias por las horas que me has dado, gracias por los momentos concedidos, gracias por los segundos que he sentido formar parte de ti como el viento que acaricia tu perfil de estatua ensimismada que camina. Te llegaron dos andanadas cuando menos lo esperabas, una por la Diagonal y otra en el Pans & Company. Fue una declaración desesperada pero sobria, casi un enunciado trágico, como le diría un Montesco a una Capuleto, como Romeo a Julieta, como los amores imposibles, como las mujeres que ves un momento y jamás vuelven a pasar por tu lado, más hermosas por no haberlas besado.

Cada mañana me miro al espejo para ver si no cambian las facciones del rostro, ya que no dejo de evolucionar y transformar mi vida por la acción de tu presencia siempre presente. Soy como la ropa tendida al viento, sin cuerpo pero con silueta; tú vas llenando ese espacio con palabras, miradas, besos.

No sé nada de ti, pero vivo en tu aura y esa luz ilumina lo que no conozco. ¿Acaso es necesario conocer tu biografía? Una parte de mí bebe tus palabras como un texto sagrado, pero la otra sabe que no es necesario, que no hace falta saber cómo es el puñal, porque en la carne está clavado. Ahora ya sabes jugar a Poetas y Musas.

Te mando otro soneto, tranquilito, para que no te quedes afónica otra vez. La artillería pesada la dejo para la tertulia.

Esta noche jugaré a las cartas con el diablo para ganarle la tarde del viernes contigo. No sé qué conseguiré de ese tahúr, pero, en todo caso, escribiré con llanto si no puedes; o gritaré al sol para que se incline a tu paso.

Cuando estés ronca en el silencio, vuélvete súbitamente, y me verás abrazado a tu espalda.

Yo soy tu sombra.

ASUNTO: Ahí va tu conjuro…

FECHA: Sun, 20 Apr 2003  17:30:21

Conjuro para perder un escritor, ganar un poeta

I

A vosotros os hablo, Rivarola,

trovadores del culto de la muerte,

apóstoles del fin como destino,

que con el río ennegrecido de la sangre

laméis el corazón de los que viven.

Un perro os sirvió como verdugo

y se dio muerte al calor de vuestras tumbas,

y el otro, aunque tocado y malherido,

es el perro guión de la memoria

que arrastra en el trineo vuestras sombras.

Quitadle ya el collar y la traílla

que os habéis equivocado de cabestro,

pues se tiene que unir a la manada

de nuestra loba de luz allá en el bosque*

porque en su lomo relumbra el haz de plata

y ha de sumar sus aullidos a la luna.

«¿Quién habla?», preguntáis molestos;

sabed que os invoca Petrarquita,

el que a la luz del sol habla a los muertos.

¿Cómo?, ¿que buscáis a Jorge Grant?

¿El escritor? A ése apenas lo conozco,

pero os puedo hablar de un poeta

que responde por nombre a la dinamo.

Lo que queréis es la carne de un cadáver

que murió en el regazo de una musa

y, aunque admito que el cuerpo os pertenece,

él ahora se mira en otro astro

y no es más el Faetón de la liturgia

que tantos años ha venido pregonando.

Volved por el rastro de su muerte

a las tinieblas por vosotros auspiciadas,

y sabed que aquí estaré para alejaros

porque poeta soy y él es mi hermano.

II

A vosotros, los miembros de la tribu,

que pesáis en el alma las palabras,

os convoco aquí para este trueque

que salvará de sí mismo a un ser maldito:

el oro de un hombre despechado

por el óbolo de cobre de los poetas.

Yo he de ser el aval de sus errores;

si ahora me admitís en vuestras filas

y crédito dais a lo que escribo,

cambiaré sus tres poemas por el mío

para perder un escritor, ganar un poeta,

a modo de eslabón, trozo de roca,

que dieron libertad a Prometeo,

muerta el águila que hozaba en sus entrañas.

Habéis leído, hermanos, por mis ojos

y en el espejo oval de rosa fría,

los versos de un hombre que galopa

a pelo en el corcel de poesía,

ya libre de la rienda y de la espuela,

proyección de la crin y no jinete.

Dejadle cabalgar, romped los poemas,

y siervos ya los dos, la dama duende,

que es nuestro balancín y cuerda floja,

nos tiene que encumbrar a los infiernos

o dejarnos caer al paraíso.

_____

* El 31 de mayo de 2003 habíamos proyectado celebrar un rito mistérico en los bosques del Montseny, en el curso del cual Petrarquita y yo seríamos investidos poetas-caballeros de la orden ecuestre de la Flor de Hielo en la Pared del Acantilado (Rosa Fría). Pedí prestado un coche para ir los tres hasta allá. Dos semanas antes lo estropeé.

ASUNTO: Habrá un mañana, espero no muy lejano.

FECHA: Tue, 13 May 2003  16:41:28

Dinamo,

maestro,

amigo,

hermano.

Nos une

la sangre

bebida,

los sueños

y la misma

herida.

Si no hablamos,

te escribiré.

Si no escribo,

pensaré en ti.

Voy a vivir esto constante

hasta reventar,

y siempre

por rosa fría.

¡Cómo brilla Camelot!

En las horas de desespero,

busca en el horizonte

y verás su chapitel

con su enseña

la rosa y la manzana.

ASUNTO: Tu quoque, Brutus?

FECHA: viernes, 21 de julio de 2006  9:59:12

Hola, tronco:

Veo que con los calores veraniegos se ablandan las calotas y se reblandece el tronco cerebral. ¿No habíamos quedado en que lo de leer en la tertulia se había acabado? ¿Por qué no les dijiste eso al dúo del Piola*? ¿No saben que el bar está cerrado y que ya no se sirven copas**? Creí que eso había quedado clarito, pero si no los pones al día…

Veo que se os hace la boca agua con la idea de cebaros con rosa fría. No participaré en ese acuchillamiento, aunque nada pueda hacer para impedíroslo si ese es vuestro propósito, pero me parece que no es elegante cuando todos luchamos en buena lid y se vivieron momentos tan maravillosos. No me parece poético y eso es definitivo para mí. Es sevicia y ese es un plato que se me indigesta, prefiero morder la carne viva y no ensañarme con el cadáver, pues en eso es lo que ella quiso convertirse.

PETRARQUITA.

_____

* La Hamadríade y Sunny/Gloomy Sunday, el killer caraíta.

** Alusión, entre irónica y amarga, a El Pato Loco. El Piola fue el foro neutral de Esto Constante.

ASUNTO: Si es la musa cadáver, habrás devorado tu parte

FECHA: domingo 23  1.40

Algunos de los temas con que te invito a hacer libaciones ya fueron «pisados» en la charla telefónica de la mañana de ayer, pero hoy por hoy el ganado pisa las charlas de todo tipo y el sudor las lleva hasta el mar. Conviene fijarlas.

Recuerdo, no creas, tu intención confesa de no volver a El Pato Loco a regalarles el jardín de tu inspiración que allí dejan que se cubra de maleza. Pude apreciar en el pasado que la intención no había sido suficiente, sin embargo, y que terminabas olvidándote de lo que habías dicho que ibas a hacer. El propósito, segunda etapa que descaece sin el hecho, se licuaba en la intención. Pensé que cambiarías de idea como otras veces. La preponderancia de un restablecimiento ilusorio, de una experiencia vital análoga a la apoteosis que podían prepararte en ese gallinero, te había puesto a la cabeza de la caravana de tus versos como cabestro en su cruda realidad. Tal vez rosa fría no te había brindado pruebas fehacientes y aún mantenías la esperanza de un alma apolínea. «Si sigo esperando como la estatua de caliza del escriba sentado del Museo de El Cairo, si pasan uno o dos años y ella no aguanta la soledad, la apuesta de belleza está grabada en la memoria histórica de la tertulia, comenzará otro ciclo, ella estaba convencida de que fuera de Esto Constante no había nada, habrá un desembarque…» Como la muerte es unilateral, el enfermo de muerte cree que no participa y, agonizante, no se descorazona.

El «dúo del Piola», ¡ja, ja! ¡Pero si sólo entraron una vez para que pueda hablarse de un cordón umbilical con el genitivo!

Que cebarse con rosa fría no sea «poético»…, hombre, poético sí que es. No lo sería si se la insultare con grosería. Y aun la grosería puede estar bien encuadernada. Cosidos varios pliegos de groserías.

Lo que pasa es que si escucháremos las voces que vienen del patio de la conciencia, ésas nos dirían que es ruin. Justo ahora no vamos a sacar un parecer que es una solución moral del mundo de afuera, porque a lo que nos rendimos la tarde-noche del martes fue a un canon estético. Seríamos rápidamente acusados de traición a la humanidad y otras sandeces ciegas de nacimiento que deja caer rodando la sensatez.

Comprendo las cuitas de tu paladar y que prefieras «morder la carne viva»; pero has de entender, amigo mío, que la naturaleza se completa con los bichos carroñeros, los escarabajos tenebriónidos. No digo que yo lo sea, ¿eh? Aunque…

Siempre he tenido un alto grado de consideración por rosa fría, por su cruz de musa, y estoy buscando siempre en los sembrados de la literatura como un grajo o un ratón campesino un escupitajo que honre y refleje esa «buena lid» y esos momentos «tan maravillosos»: “In vain for her I smooth my antic rhyme; / She cannot hear it. All her little being / Concentred in her solitary seeing / What can she know of beauty or sublime? / And yet methinks she looks so calm and good, / God must be with her in her solitude!”*.

Empero, tú «nos la entregas así para los siglos, / y habrá que bendecirla». Cadáver. ¿Y eso no te parece «sevicia»?

Sevicia… Sevicia… Me suena. ¿Es algo relacionado con calvicie?

Ayer a la mañana cuando llamaste te comenté no ha sido la primera vez que tenía una pequeña deuda con ella de la que, por el momento, omito los detalles. Soy un mal enemigo. Ya la saldé. Te esperabas cualquier confesión menos ésa y merced al comedimiento que tendría que haber aprendido durante el parto, interrumpida. Como esos billetes que rompen en dos en las películas y le entregan a la persona uno de los trozos, el trozo que falta habrás de aguardar a recibirlo. Debo ser perverso por tu bien.

_____

* Hartley Coleridge, To a Deaf and Dumb Little Girl.

ASUNTO: Hablando del cadáver que entra por el oído

FECHA: domingo 23  21.06

[…] como un postrer cortesano en un campamento de cíngaros / hablando de la majestad ya caída, lo ido recuerda.

[…] La gente / se agolpará y no sabrá que va por la calle / donde anduvo una vez lo que era como una nube encendida.*

_____

* William Butler Yeats, Majestad caída.

ASUNTO: La picadura de la sierpe.

FECHA: sábado, 20 de diciembre de 2008  10:46:59

Hola, Dinamo:

De lo que me has contado y ya todos conocíamos el desenlace, tu quoque, se deduce que las mujeres son más prácticas que un Cippo en una noche de galerna en el Atlántico (lo digo por La Coruña, a la que te encaminas), y que, por mucha literatura, poesía y trascendencia universal que se quiera, al final «mucho te quiero perrito, pero pan poquito». Ha sido la crónica de un puntapié anunciado, aunque se tiña de desencuentro generacional y lo que quieras. A ti y a mí nos dieron la patada y sanseacabó. Ahora entiendo por qué los juglares iban de un lado a otro con su laúd a la espalda y tantos versos teñidos por el desencuentro. No duraban mucho en las cortes y al final se cansaban de ellos, algo así como unos «boys líricos» para noches de encina ardiendo en la chimenea y antídoto a los bufones de lengua seca. O como digo en uno de esos cuartetos de bilis que me escribo o le escribo y nunca le mando…

El romanticismo en el hombre

es un tatuaje en la ingle;

en la mujer, un pintalabios

comprado en El Corte Inglés.

Que te sea leve en el desierto… aunque sea bajo la lluvia gallega. Bueno, para que la despedida no sea tan pneumática, te dejo un vial de veneno, el que me pediste con la pregunta a la sierpe. Ahí va. Cuando le dije «La Dinamo quiere que te pregunte por qué había una serpiente en el Paraíso», ella respondió:

¡PARA LLORONES COMO ÉL!

(Que lo disfrutes, bye.)

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